La cadena de televisión Movistar tiene un espacio televisivo llamado “Desolladero·” que dirige Rubén Amón. Hace unos días la tertulia estaba dedicada a referir sucesos, vivencias y anécdotas de la vida profesional del que fue mi torero durante toda mi vida: Antonio Bienvenida.
Tirando de pico. El toro no le dejaba
La reunión quería de esta manera conmemorar el centenario del nacimiento de uno de los toreros preferidos de la afición madrileña, de ahí que el maestro de maestros fuese denominado torero de MADRID.
La tertulia contaba con la presencia de Miguel Ángel Aguilar, presidente que fue muchos años de la Agencia Efe, donde un servidor he permanecido toda mi vida. Asístian también dos aficionados muy vinculados con el torero homenajeado. Uno de ellos refirió que en una corrida celebrada a las puertas de Madrid, Antonio pasó las de san Amaro, ante un toro que no solamente no le dió facilidades de lucimiento, sino todo lo contrario.
Desde el callejón, su hermano y gran amigo mío, Ángel Luis, no cesaba de repetirle, “tapate Antonio, tapate, a matar, a matar, déjalo que es imposible”.
Pero las advertencias no fueron tenidas en cuenta, por lo que al retirarse a la barrera Ángel Luis, le repetía:
– Antonio ¿no me oías, no me oías, lo que te decía desde la barrera?.
– Claro que te oía, lo que pasa es que el toro no me dejaba ni taparme, ni salir corriendo. Es que no me dejaba.
Sin palabras.









