En 1929. En Zaragoza y de manos de Antonio Márquez.
El hijo mayor de Manuel Mejías Rapela “Bienvenida”, del que tomó nombre y apodo, destacó desde bien pequeño y antes de cumplir 17 años ya era matador de toros.
Su alternativo tuvo efecto y lugar en Zaragoza, el 30 de junio de 1929. Su padrino fue Antonio Márquez, quien en presencia de Francisco Royo “Lagartito”, le cedió la muerte del toro “Mahometano” de Antonio Flores, al que le cortó las dos orejas y el rabo.
Este doctorado lo confirmó en Madrid el 12 de octubre de 1929 en un mano a mano con Marcial Lalanda y toros de Alipio Pérez Tabernero.
Fue un torero largo, tenía un exquisito conocimiento de las suertes. Era lucido con las banderillas y eficaz con la espada. Tenía gran afición, con toreo alegre y mucha casta, convirtiéndose en uno de los principales diestros de la Edad de Plata del toreo.
Al serle diagnosticado un quiste hiatídico en los pulmones fue operado en San Sebastiàn, descubriéndose entonces que tenía además un sarcoma, falleciendo el 31 de agosto de 1938 en la clínica de San Ignacio de la ciudad guipuzcoana.









