Tal día como hoy. 60 años de la muerte de Belmonte

El 8 de abril de 1962 se suicidó en su finca sevillana de Utrera.

 

Para muchos este trágico final llegó por no poder soportar el haber dejado de ser el diestro más importante de los primeros años del siglo XX, ya que fue su amigo Josè Gómez Ortega “Gallito” quien tuvo tal consideración y así queda recordando para siempre.

El enfrentamiento profesional entre ambos se truncó en el momento en que Joselito murió al ser corneado por un toro en Talavera, el 16 de mayo de 1920, cuando sólo contaba 25 años de edad y era ya el número uno ndiscutible del toreo. Belmonte pasó entonces a ser el más importante y el más poderoso del escalafón, pero la presión que tuvo que soportar le llevó en 1922 a la primera de sus tres retiradas temporales.

Belmonte, a quien afectó mucho el deterioro físico, aquel 8 de abril, domingo, muy temprano, fue a Triana, ecuchó misa y salió para su finca, ubicada en el término municipal de Utrera, donde pidió que le apartaran un toro, convenciéndole sus empleados de que desistiese de la idea. Tal vez rondó por su cabeza la intención de dejarse matar por un toro y así morir igual que su admirado Gallito, cuya muerte nunca se quitò de la mente. Recorrió sus propiedades a caballo, como despidiéndose. A su vuelta al cortijo, se enecerró en su despacho y se pegó un tiro. Una criada encontró luego el cadaver, con un disparo en la cabeza y una carta para el juez.

Otra versión, hecha pública en su día por la revista estadounidense Life, aseguraba que cuando el médico de Belmonte le dijo que, debido a sus heridas y al serle detectado un cáncer de pulmón, ya no podría fumar tabaco, montar sus caballos, beber vino o realizar actos sexuales con mujeres, se deprimió tanto que ya no le quedaron ganas de vivir más, por lo que, quien en su dia fuese llamado El Pasmo deTriana, decidió que ya estaba listo para morir y aquel fatíidco domingo ordenó que le trajeran su caballo favorito, tomó un puñado de cigarros, dos botellas de su vino favorito y se fue a su finca sevillna de Utrera donde se pegó un tiro.

Y ese fue el final indiscutible de quien fue una figura indiscutible, que tuvo la mala suerte de no morir en el ruedo como su admirado rival y entrañable amigo.

Fue enterrado en el cementerio de Sevilla, a 20 metros de la tumba de Joselito. Su deseo era ser enterrado con la túnica de su Hermandad de Semana Santa. En el momento de la muerte de Belmonte, las normas católicas prohibían que los suicidas fueran enterrados en tierra consagrada. Sin embargo, dada la importancia del personaje se hizo caso omiso a esta disposición.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…