Destaca la entrega del debutante Jairo López.
Madrid, 2 de agosto.
Plaza de Las Ventas.
Segunda del certamen ‘Cénate Las Ventas’ .
Un cuarto de entrada.
Novillos de López Gibaja.
Cristian González, silencio y silencio tras aviso.
Juan Alberto Torrijos, silencio tras aviso y silencio.
Jairo López, silencio tras aviso y ovación tras aviso.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Festejo segundo del certamen Cénate Las Ventas con novillos de López Gibaja, desiguales, variados de comportamiento y exigentes. El mejor fue el sexto, que correspondió a Jairo López, quien hizo su presentación. Supo aprovechar la colaboración del astado, entregándose desde su recibimiento a portagayola. Inició de rodillas con la muleta pasándole cerca, pegándose un arrimón en el transcurso de la faena mientras el viento inmisericorde, presente durante todo el festejo, dificultó su labor. Aún así cuajó importantes muletazos por el derecho a su primero. Cristian González mostró asentamiento, mandó con la muleta y bajó la mano. La brusquedad y escaso recorrido de su segundo no le dio opción alguna. Juan Alberto Torrijos no pudo lucirse con uno que soltaba la cara, el otro medido de raza fue a menos y terminó parándose
Escasa fuerza mostró en el capote el primero de Cristian González. En varas empujó en ambas. Inició con la muleta en el tercio embistiendo con codicia, fijeza y ligando. Mostró asentamiento en las series por el derecho, mandando, bajando la mano a un novillo con transmisión al que consiguió domeñar. Por el izquierdo fue irregular, empezó con una serie larga, las posteriores fueron de a dos y a uno, soltando la cara al final del muletazo, teniéndole que echar arrestos para quedarse. El segundo embistió sin entrega en el recibo capotero, hecho que no le impidió estirarse a Cristian. En varas de inicio manseó dejándose después en ambas. Esperó en banderillas. Javier Perea consiguió saludar. Brindó al público. El viento molestó al pasarle con la muleta. La deslucida condición del novillo, los derrotes al pecho, el desarme por el pitón izquierdo, los enganchones en la tela, el escaso desplazamiento, la cara siempre arriba y los medimientos varios no dieron opción al torero.
Juan Alberto Torrijos saludó con templadas verónicas a su primero. En varas empujó en la primera, la segunda fue suave. En banderillas no dio facilidades. Brindó al público. En el tercio por el derecho lo pasó a media altura y al ligarlos el novillo se defendió, sin terminar de salir limpios. Por el izquierdo cuando fueron de a uno tuvieron calidad, pero cada vez que intentó ligar el astado enganchó la muleta. En tres ocasiones el novillo quiso irse al finalizar los muletazos. Al recibir a su segundo el viento molestó, se asentó y con valentía cuajó unas poderosas verónicas. En varas la primera fue larga e intensa, la otra mero señalamiento. Con la muleta inició en el tercio con series por el pitón derecho mostrándolo a media altura ligando tres, parándose el novillo y a continuación uno, abrochando con el de pecho. Por el izquierdo solo fueron de a uno, con parones, embistiendo con genio y yendo a menos. La endeble condición, el escaso fuelle, mínimo recorrido, aspereza y viento no dio para más.
Jairo López recibió de rodillas a su primero, cerca de tablas, con una larga cambiada, tragando después por verónicas, acompañado de viento que le dificultó su quehacer. En varas empujó en ambas. Inició con la muleta en los medios de rodillas, entregado y con actitud mostrándolo con valor por ambos pitones, destacando por el derecho con remate de pecho mirando al público. A su segundo le recibió de rodillas a portgayola teniendo que tirarse al albero para evitar ser arrollado. Con la muleta inició de hinojos en el tercio. En las series posteriores por el derecho bajó el engaño con decisión. Por el izquierdo fueron de a uno, ceñidos y alargando el brazo para dejarlo detrás. Templó por el derecho, se dio un arrimón sacándolos con la muleta planchada, tirando y ligando con poderío. Vino a por todas y derrochó valor en su lote.







