Domingo 1 de marzo de 2026. Plaza de toros de Ondara. Buena entrada en mañana agradable. Novillos y erales (3º y 6º), de Ángel Gómez, de buena presentación y juego. Al 5º, de nombre Gentil, se le dio la vuelta al ruedo. Juan Alberto Torrijos (azul pavo y oro), saludos, dos orejas, oreja y dos orejas con dos vueltas. Luis Pizarro (grana y oro) la escuela taurina de Valencia, dos orejas y aplausos. Actuó como sobresaliente Sergio El Pijorro (malva y plata). Entre las cuadrillas destacó la brega de Miguelito y David Esteve con los palos. Saludaron tras parear al cuarto Miguelito y Vicente Almagro y Felipe Gravito lo hizo en el quinto. Presidió Carlos de Andrés.
Enrique Amat, Ondara
Se celebró en la plaza de toros de Ondara la anunciada novillada. La amenaza de gota fría respetó y al final no solo no llovió, sino que la mañana resultó de lo más agradable para lo que era el primer festejo con picadores de la temporada en la Comunidad Valenciana.
Muy buen ambiente en los tendidos, aficionados llegados de muchas localidades y una decena de antitaurinos bramando fuera de la plaza. Mal contados. Allá ellos. Ni caso.
Los novillos y erales de Ángel Gómez exhibieron una buena presentación y su juego contribuyó al exitoso resultado del espectáculo Vinatero abrió plaza. Un novillo con suficiente cuajo, bien presentado y agradable por delante que se dejó pegar en el caballo, donde metió los riñones. Luego tuvo la virtud de repetir las embestidas, humillar y tomar las telas con la cara por abajo con son.También bien hecho el colorado, bociblanco y ojo de perdiz segundo, brocho de pitones. Apenas recibíó un refilonazo en el caballo. Exhibió un gran fondo de calidad, aunque su escasez de fuerzas le impidió romper más hacia delante.
El castaño, lombardo y bociblanco tercero tuvo una buena presencia y exhibió las virtudes de la movilidad, el tranco y la fijeza. Con mucho volumen el negro cuarto, cuajado y con plaza. Más rebrincado, soltando la cara y a la defensiva, resultó más complicado y deslucido y tendió a buscar el abrigo de tablas. T
ambién tuvo presencia el castaño bociblanco quinto, que tuvo la virtud de la fijeza y el venirse pronto, aunque luego por la falta de fuerzas le costó algo más. Y más desentendido apagado y blandeando el castaño que cerró plaza.
Juan Alberto Torrijos saludó con una larga a su primero, al que lanceó con vistosidad. Luego, tras brindarlo a su banderillero Vicente Almagro, lo muleteó, sobrado y suficiente, en un trabajo empacado y de excelente concepto, en el que puso de manifiesto que está preparado y progresa adecuadamente. Mató de dos pinchazos y una estocada.
Lanceó con cadencia y compás al segundo, que blandeó. Y luego lució en la muleta en un trasteo en el que exhibió un notable sentido del temple para acomodarse a las apagadas embestidas del novillo.
Al cuarto lo lidió con poderío con el capote. Y frente a un oponente que se rajó pronto y se defendió, le supo buscar las vueltas con lucidez, solvencia y recursos. Mató de una buena estocada. Y a la puerta de chiqueros se fue a saludar al quinto. Brindó su muerte a Vicente Ruiz, el Soro, firmando una labor muy encajada, firme y asentada, en la que tiró de su antagonista y lo llevó embebido en los vuelos de la muleta y por momentos con expresión y sello. Remató su intensa labor, acortando los terrenos de rodillas metido entre los pitones.
Actuación seria, importante reveladora de un torero muy preparado y en progresión.
Luis Pizarro, de la escuela taurina de Valencia, saludó genuflexo a su primer eral, y también de hinojos fue su apertura de faena en el platillo. Luego toreó con las dos manos con sentido de la ligazón y la comunicación con el público. Mató una estocada volcándose de la que salió volteado.
Brindó la muerte del cierraplaza a Víctor Manuel Blázquez. A los sones del pasodoble Nerva con solos de trompeta de El Soro, rubricó un trabajo de buen concepto, afanoso, siempre queriendo variado y muy entregado. También se le vio en progresión.






Fotos: Litugo







