Rotundo Emilio de Justo en Sanlúcar

Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), 17 de abril.

Casi lleno dentro del aforo permitido.

Cornúpetas de Juan Pedro Domecq, nobles y manejables. El quinto fue lidiado como sobrero al inutilizarse de salida el toro titular.

Enrique Ponce (Blanco y azabache), silencio y aplausos tras aviso.

Manuel Díaz “El Cordobés” (Nazareno y oro), oreja y vuelta al ruedo.

Emilio de Justo (Grana y oro), dos orejas y palmas.

Al término del paseíllo, se interpreta el Himno de España.

 

Carmen de la Maza.

Enrique Ponce ha tenido una actuación muy importante hoy en Sanlúcar de Barrameda, en la que ha sido para él la primera corrida del año 2021. Ni el primero ni el cuarto se lo han puesto nada fácil al diestro de Chiva, que ha tirado en ambos de oficio, inteligencia, buena técnica y amor propio de figura del toreo para cuajar sendas faenas llenas de poderío y dominio. De mayor peso aún la del segundo de su lote, al ganar el animal en complicaciones durante la lidia, llegando a rajarse. Laboriosa la tarea de cuadrarlo para entrar a matar. Sólo el fallo con los aceros, ha impedido a Enrique Ponce sumar alguna oreja en el Coso de “El Pino”.

El Cordobés reaparecía hoy tras permanecer en el dique seco casi tres años debido a una lesión de cadera. Muy dispuesto y entregado ha estado en todo momento Manuel Díaz, que se ha ido encontrando cada vez más a gusto conforme avanzaba la tarde. Muletazos muy lentos le ha instrumentado al segundo de la corrida y en el quinto sí que se ha podido ver ya al Cordobés en toda su dimensión, con salto de la rana incluido. Acierta a la primera con la espada frente al segundo y pasea un trofeo y da la vuelta al ruedo en el quinto tras no estar acertado con el verduguillo.

La actuación de Emilio de Justo en Sanlúcar de Barrameda ha evidenciado algo muy claro, que el torero extremeño está en su momento. Al tercero le ha cortado las dos orejas tras cuajarlo con capote y muleta, sobresaliendo por la magnífica colocación ante su antagonista y la pureza a la hora de interpretar el toreo pese a que el burel tendía a buscar la querencia. Estocada algo desprendida. Más rotunda y redonda ha sido, si cabe, su labor frente al sexto. Obra maciza, con el sello y la personalidad del matador cacereño. Algunos de los naturales, al ralentí. Crujen los tendidos. Falla con la espada.