Román deja su tarjeta otra vez

Fallar con el estoque le priva, otra vez, de la Puerta Grande.

 

Madrid, 25 de mayo.

Plaza de las Ventas.

Decimoquinta de la Feria de San Isidro.

Casi lleno.

Toros de Fuente Ymbro.

Curro Díaz, silencio y silencio.

Román, silencio tras aviso y oreja.

Diego San Román, que confirma su alternativa, ovación y ovación.

 

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Decimoquinto festejo de la Feria de San Isidro con toros de Fuente Ymbro exigentes, en general requiriendo mando y con buena presencia. No facilitaron la tarea, dieron escasas opciones de triunfo, tuvieron peligro y si los toreros salieron por su propio pie de la plaza fue porque estaban lo suficientemente puestos en oficio, firmeza y entrega para no dejarse ganar la pelea. Eso es lo que hicieron los tres espadas. El mejor toro fue el quinto, bravo, humillando y con transmisión, segundo de Román, quien lo dio todo, tragó, se quedó quieto, cuajó muletazos con emoción, conectó con los tendidos y dejó que el astado luciera su buena condición. Citó desde lejos, en varias ocasiones, aguantando gallardamente la embestida. Diego San Román confirmó frente a un primero manso, áspero y buscón, con querencia a tablas y embroque peligroso, mostrando decisión y exhibiendo valor. En su segundo, bronco. Incierto y con mucho peligro consiguió meterlo en la muleta y cuajar enjundiosos muletazos con la izquierda. Curro Díaz tuvo un primero con escaso desplazamiento que fue a menos, el otro exigente y midiendo examinó constantemente al torero, aprobando con nota sin poder lucirse por la condición del astado.

El primero de Curro Díaz intentó saltar al callejón. Con tranco cambiante y embroque irregular entró al capote desarmando en la tercera verónica. Se entregó en el primer puyazo, en el segundo fue cuidado. Román quitó por tafalleras y revolera de remate. Brindó al público. Inició de muleta junto a tablas, querencia del astado, pasándoselo por ambos pitones, destacando en un artístico y sentido trincherazo. Por el izquierdo el desplazamiento fue escaso, levantó la cabeza al final del muletazo y los dio de a uno. Pronto fue a menos. Su segundo se quedó corto en el capote, repuso con rapidez, intentó bregar y lo hizo junto a tablas. Se empleó en la primera vara, la segunda mero trámite. Inició con la muleta cerca de tablas. Por el izquierdo exigió, midió al torero, aguantó el peligroso emboque y consiguió sacar dos meritorios naturales cerca de toriles.

Román recibió a su primero por verónicas ganando terreno hasta el tercio. No se entregó en varas. Brindó al público. En la muleta se mostró irregular. Por el izquierdo lo pasó con valor rematando arriba, en la siguiente serie se quedó corto el toro en el remate, en la posterior se venció en el inicio y punteó en el remate final. No terminó de colaborar el toro y fue yendo a menos. Saludó a su segundo semigenuflexo por verónicas instrumentadas con valor. Apenas fue castigado en varas. Inició con la muleta en el tercio por doblones humillando el toro. Continuó citando entregado en series desde los medios viniendo desde lejos con prontitud, pasándolo con transmisión, humillando y aguantando gallardamente derrote al final del muletazo. Por el izquierdo las series fueron más breves pero con la misma intensidad y ritmo que por el derecho, sin perder terreno. Fue violentamente levantado del suelo volviendo a la cara con el mismo incondicional arrojo. Finalizó con bernadinas de infarto cambiando, a veces, la salida en el último momento, con mucho riesgo en la ejecución de la suerte.

El primero de Diego San Román recibió castigo en varas. Brilló en un quite por gaoneras tragando mucho al pasárselo ceñido. Brindó al público. Manso y buscón resultó en la muleta. Bien colocado, con asentamiento, soportó arreones, peligrosas embestidas, desplazamientos rebrincados y varios amagos de irse hacia tablas, sin que tan adversas circunstancias pudieran con la determinación y el desbordante valor del torero. Al último de la tarde, bronco incierto, con peligro y difícil le pudo por el pitón izquierdo cargando la suerte, adelantando la pierna de salida y prodigando valor en demasía. En definitiva entregado y mandando. Estuvo a alto nivel en sus dos faenas.

 

 

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