Me refiero a la repetida y hartamente conocida “normalidad”, esto es, cuando todo se normalice y la pandemia y el Covid, no sean más que un mal recuerdo,con cientos de muertos, que nunca sabremos cuantos han sido, porque para ello nuestros gobernantes tienen buen cuidado para que no lo sepamos. Cuidado con los políticos…
Normalidad, de la que ahora quiero referirme al tema taurino. Y dentro del tema taurino, a lo que desde hace meses, me viene preocupando.
Se trata de la presentación de los toros de ciertas ganaderias.No es necesario dar nombres, pues están en la mente de los aficionados, sobre todo de aquellos que se han abonado a las cámaras de Movistar o de cualquier otro canal de televisión-
No exagero cuando digo que los ganaderos, conscientes de que la economía para seguir manteniendo el tipo ha sido un tema prioritario. Me refiero a aguantar las camadas, el tiempo que sea preciso para lidiar sus toros, antes de verse obligados a llevarlos al matadero donde su precio es obviamente más bajo.
De esa manera hemos visto lidiar toros de cinco y seis años, algunos a escasas fechas de su caducidad para lidiarlos.
Naturalmente con el beneplácito de los aficionados, que de esta manera se resacian, de aquellas nefastas fechas en las que en lugar de cuatreños y cinqueños, se lidiaban utreros “e ainda más” como dicen los gallegos.
Que los ganaderos han obrado bien, no me cabe la menor duda. Por sus intereses y para poder subsistir.
Pero ahora llega la pregunta del millón ¿Qué pasará en un futuro, cuando los aficionados vean que al toro en la plaza vuelve a la normalidad y ya no haya la posibilidad de ver el toro que desde hace algún tiempo los ganaderos embarcan? Lo lógico es que se sientan defraudados. Que no acepten que el toro baja en presencia de esa manera.
Y no quiero ni siquiera pensar en el daño que a muchos aficionados ha podido hacer estos dos años de pandemia con la sequía de corridas de toros, novilladas y demás festejos. taurinos, Cuando alguien deja de fumar, es dificil volver a coger el cilindrin.
Pues eso, Eso es lo que me temo cuando llegue la normalidad.
Y termino no sin antes felicitar a mi colega, y sin embargo amigo, Vicente Sobrino por sus escritos sobre Canarias, el volcán y Pepe Mata. De la misma manera por su extraordinario trabajo sobre Rafael Duyos, el poeta de los toros. Enhorabuena, Vicente. Los dos son sencillamente antológicos.