Todo ello provoca el desasosiego en Filigranas. La asistencia al festejo de un famoso periodista de Madrid aumenta los nervios de ambos, quienes presentan dos actitudes distintas ante la vida. Filigranas, joven y con las ilusiones de triunfo intactas. Y Aceituno, veterano espada quien está corroído por los desengaños y el fracaso. La narración tiene un final dramático, con la muerte del joven Filigranas tras ser cogido por su novillo y el agridulce triunfo del veterano Aceituno, quien queda encargado de dar muerte al toro que cornea a su matador. Y lo hace con éxito, aunque el fallecimiento de su compañero ensombrece este triunfo.
Los clarines del miedo fue una de las producciones más sobresalientes de la casa CIFESA. La película, de una duración de 77 minutos, fue estrenada el día 3 de noviembre de 1958 en el cine Rialto de Madrid. Rodada en blanco y negro y dirigida por Antonio Román, contó con guión de Antonio Vich y música de Manuel Parada. Estuvo interpretada en sus principales papeles por Francisco Rabal como Aceituno, Manuel Luna, Rogelio Madrid como Filigranas, Silvia Solar y Francisco Bernal.
El film constituye un magnífico aguafuerte de lo que es el lado más humilde de los festejos taurinos: el sabor solanesco de estos espectáculos que se celebran en pueblos de tercer orden. Todo un clásico que se rodó en la localidad madrileña de Torrelaguna.










