Por ser la Virgen de la Paloma

Adrián de Torres cuajó importantes muletazos, toreó con transmisión, conectó con el público y cortó la única oreja.

 

Las Ventas, 15 de agosto.

Corrida del día de la Virgen de la Paloma.

Un cuarto de entrada.

Toros de José Enrique Fraile de Valdefresno.

Adrián de Torres, silencio tras dos aviso y oreja.

Gómez del Pilar, ovación y vuelta al ruedo.

Jesús Duque, que confirma su alternativa, vuelta al ruedo y silencio.

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Toros de José Enrique Fraile de Valdefresno manejables, serios, con variedad de hechuras y que dieron juego con opciones de triunfo durante su lidia. Adrián de Torres cuajó importantes muletazos, toreó con transmisión, conectó con el público y cortó una oreja a su segundo, en el otro, deslucido y con justeza de fuerzas, lo intentó y estuvo entonado por ambos pitones pero el desacierto en el manejo de los aceros diluyó lo anteriormente realizado. Gómez del Pilar mostró entrega en su lote, realizó una sólida faena a su primero que terminó rajándose, en el otro toreó con rotundidad, pinchó antes de estoquear y el Presidente denegó la oreja fuertemente solicitada por el público. Jesús Duque confirmó frente a un toro con movilidad que dio juego en una faena que fue a menos, en el que cerró plaza el excesivo castigo infligido en varas mermó las fuerzas en la muleta, blandeando ostensiblemente.

Adrián de Torres recibió a su primero por verónicas sin poder lucirse porque se acostaba por el pitón derecho. Inició con la muleta en los medios citando por estatuarios y se le coló en varias ocasiones. Continuó blandeando por el derecho. Cambió al pitón izquierdo y con suavidad dándolos de a uno fueron de calidad, citando de frente con el compás abierto y sacando el máximo partido dentro de la debilidad del astado. Volvió al derecho y se pegó un arrimón frente a un toro al que le costaba pasar, consiguiendo algunos muletazos estimables. En su segundo lanceó a la verónica destacando en tres de buena factura. Brindó al público. Por el derecho instrumentó en terrenos del tercio una buena serie templando con suavidad a este enclasado cuatreño. En la siguiente, por el mismo pitón, la calidad del toro permitió ligar con intensidad y bajar la mano, encajarse, darlos cadenciosos y consiguió emocionar al público, que aplaudió la labor realizada. Al finalizar la serie el astado quería irse. Por el izquierdo tuvieron menor ligazón pero fueron lentos y de calidad, algunos de frente. Por el derecho junto a las rayas los muletazos fueron lentos y acompasados. Mató con una gran estocada y cortó oreja.

Gómez del Pilar recibió en el tercio a su primero con una larga cambiada ajustada, realizada con solvencia y seguida de verónicas aguantando y ganando terreno. Brindó al público. Mandó con la muleta por el pitón derecho en dos series largas abrochando la segunda con un excelente pase de pecho. Por el izquierdo hubo menos ligazón y mando pero los dio con entrega y verdad. Volvió al derecho, aguantó parones, el toro fue a menos y dosificó con inteligencia para mantenerlo en pie. En su segundo inició de muleta citando de rodillas desde los medios instrumentando siete cercanos muletazos derrochando valor, pasándoselo con justeza, ligando y templando rematando en pie con un poderoso pase de pecho. La siguiente serie fue de cinco bajando la mano y el de pecho. Calidad en la embestida demostró el toro que acudió con fijeza a la muleta, metió bien la cara, humilló y atendió a los toques. El torero le dio su tiempo entre series. Continuó con otra serie intensa por el derecho bajando el engaño, con uno de pecho casi circular y tres más de pecho a continuación. En la siguiente serie por el izquierdo el toro quería irse. Alargó la faena y pinchó al entrar a matar. Después de la estocada dio una aclamada vuelta al ruedo.

Jesús Duque confirmó con un primero que metió la cara con nobleza, tuvo buen tranco y salió suelto en los primeros tercios. Con la muleta citó desde el centro, acudió pronto y con brío pasándoselo por delante y por detrás. Ligó por el derecho, por el izquierdo no terminó de asentarse. Los doblones por bajo por ambos pitones tuvieron hondura y transmisión. El último de la tarde acudió con fijeza al capote y salió perjudicado de la suerte de varas. Humilló en la muleta y perdió las manos en varias ocasiones. No hubo forma de lucirse.