Ponce ha vuelto

Casi cinco meses después de su cogida en Valencia y una gravísima lesión de rodilla, el torero de Chiva reapareció ayer en El Puerto de Santa María y se mostró no sólo totalmente recuperado de aquel percance, sino pletórico: indulto a un toro y salió a hombros.

No se puede decir que Enrique Ponce se midiese ayer en su primera corrida en casi cinco meses tras la cogida de Valencia. No fue la de El Puerto una toma de contacto ni un calentamiento para ir progresivamente cogiendo el ritmo de la temporada. No. Ya desde que hizo el paseíllo, ataviado con el mismo terno blanco y azbache que vistió la fatídica tarde del 18 de marzo, dejó claras sus intenciones y si la poca fuerza de su primero le impidió ya lograr el triunfo en su primer envite, en su segundo turno cuajó una de sus típicas, esplendorosas, poderosas y a la vez acariciadoras faenas logrando el indulto de “Fantasía”, toro de Juan Pedro Domecq que en otras manos no hubiese logrado salvar la vida.

Rosario Pérez lo reflejaba asi en ABC: “Ya lo dijo Joselito el Gallo: «Quien no ha visto toros en El Puerto no sabe lo que es un día de toros». Quien no ha visto a Ponce no sabe lo que es torear, debería de rezar desde ahora en otra placa. ¡Qué barbaridad! Y con una ausencia de casi medio año. Torear no se olvida. De principio a fin cuajó al cuarto,«Fantasía» de nombre. Todo ese bautismo puso el maestro de Chiva desde el saludo con lances a pies juntos, parando el reloj de la anochecida. Hay artistas que arrebatan el tiempo y otros que lo devuelven mientras regalan el suyo propio. Fue el caso de Enrique Ponce, que dio el trato exacto y preciso a este juampedro”.

En el diario La Razón se explicaba así el suceso: “El premio gordo llegaría en el cuarto, con el que Ponce sacó a relucir su mejor toreo. El de quilates. La majestad y la maestría llegó con una serie de naturales en la que el de Chiva se entregó al máximo mientras sonaba ‘El Concierto de Aranjuez’ por parte de la banda de música. A partir de ahí, un cambio de manos que fue un monumento al empaque. Largo como un tren de mercancías y hondo como un pozo sin fondo.

Otra serie de naturales en los que el torero tocaba el pico de la muleta para doblarla y así motivar al toro a ir al señuelo. Derechazos largos y templados y la conocida “poncina” con un cambio de mano inmenso. Una obra para el recuerdo. Después se pidió el indulto del toro. Y se indultó. Aunque no fuera para tanto. Lo que sí fue de ensueño fue la faena, para paladares exquisitos”.

Y Zabala de la Serna, en El Mundo, lo contó se esta manera: “De la clase añorada estaba preñado Fantasía, el castaño y altito cuarto de Juan Pedro que venía pidiendo caricias. Y Enrique Ponce lo meció en un mar de seda, en un oleaje de ellas. Que sacaron la calidad del toro en una marea creciente, bajo los compases del Concierto de Aranjuez. Ponce desmayaba los muletazos, su figura entera, la naturalidad infinita. El temple de siempre, la música en sus muñecas. Una sinfonía del extraterrestre en la tierra. Que genuflexo cargó la suerte sobre su rodilla reconstruida en temerarios circulares invertidos. Una locura invadía El Puerto de Santa María por bulerías. El manicomio desatado comenzó a pedir el perdón de la vida de Fantasía y su calidad derramada. Y Ponce seguía y seguía con el poemario, abandonado pero con el objetivo de conquistar su indulto número 53. El volcán estalló contra el palco. Que rindió su pañuelo naranja. Antes de toda polémica al uso, gloria a Enrique Ponce. A un torero de época, renacido de sus cenizas. Para continuar batiendo récords y haciendo historia. El Minotauro de Chiva ha vuelto. El paseo de las dos orejas simbólicas fue un delirio. Como si sonase de nuevo A través de los años. Y van… Por un tendido descendió su pequeña hija Bianca como si fuera un aparición celestial”.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.