Sábado, 11 septiembre. Plaza de toros de Cella. Media entrada en tarde agradable. Un novillo de Prieto de la Cal para rejones y otros dos del mismo hierro para lidia ordinaria y dos de Juan Pedro Domecq (2 y 4), en general bien presentados, con cuajo y de juego desigual. Destacó por su juego el cuarto. El rejoneador Pablo Donat, vuelta. Rocío Romero (malva y oro), silencio tras aviso y saludos tras dos avisos. Manuel Vázquez (gris perla y oro), silencio y saludos tras petición. Sobresaliente: Víctor Manuel Rodado (hueso y azabache). Entre las cuadrillas se lució picando José Vicente Poncho. Y saludó tras banderillear Felipe Proença.
Enrique Amat, Cella
La plaza de toros de Cella fue inaugurada el 13 de octubre de 1947, con la lidia de novillos de Araúz de Robles para los hermanos José y Benito Carceller. Domingo Ruiz “Dominguín” y Joaquín Valentin.
Y este coso, muy cuidado y en perfecto estado de revista, fue escenario de una novillada picada dentro de un ciclo organizado por la empresa Chipé Producciones a cuyo frente está Pedro Pérez Chicote. En la misma se lidió un novillo de Prieto de la Cal para rejones y cuatro de Juan Pedro Domecq y Prieto de la Cal para lidia ordinaria.
Muy serio y amplió de sienes el burraco que abrió plaza, que peleó muy desigual con las plazas montadas, saliéndose suelto y manseando. Muy vacío de todo, cortó los viajes y no se empleó en ningún momento. Descastado y sin clase, con la cara por las nubes, tampoco se comió a nadie. El segundo, abierto de cuerna, derribó en varas y luego se dejó pegar. Tuvo tranco en banderillas y llegó al tercio final con fijeza aunque soltando la cara. No terminó de descolgar y, sin emplearse, aun medio sirvió.
El negro tercero para rejones, playerón y feo de hechuras, tras dos rejones de castigo se paró mucho y le costó perseguir a las cabalgaduras. Muy aplomado, no sirvió.
Mucho cuajo, con trapío de toro el cuarto. Recibíó un buen puyazo en varas, y llegó el tercio final con fijeza, movilidad, obedeciendo los toques y metiendo la cara con son y nobleza. Un excelente ejemplar. Y fue un dije el jabonero sucio que cerró plaza, que renegó en el peto aunque luego metió los riñones. Resultó noble, bondadoso y obediente. Sin mucha raza, pero dejando estar.
La torera cordobesa Rocío Romero lanceó movida al que abrió plaza. Luego, trasteó sin quietud y desconfiada en una labor porfiona aunque escasa de convencimiento. No acabó de ponerse delante de verdad ni una sola vez y mató de una estocada habilidosa. Y aprovecho la excelente condición del cuarto para firmar un trabajo vistoso y sandunguero, en el que supo ligar los muletazos. Faena lucida, más de forma que de fondo y que no tuvo remate con las armas toricidas. Descabelló a la última.
Manuel Vázquez es un torero de dinastía. Nieto de Manolo Vázquez, sobrino nieto y sobrino de Pepe Luis Vazquez respectivamente. Espada de finas hechuras, apuntó detalles de interés.
En su primero no terminó de convencersé ni de pasar la raya de la prudencia, en un trabajo cumplidor y algo precavido que remató de una media desprendida.
Y se enfrentó al novillo noble y bonancible que cerró plaza, frente al que anduvo compuesto aunque le faltó un punto de más ajuste. Firmó algunos muletazos enjundiosos, expresivos y con sello personal, y detalles marca de la casa de mucho sabor, en una labor que no terminó de coger vuelo.
El rejoneador de Onteniente Pablo Donat templó a su oponente de salida. Luego, colocó dos rejones de castigo que dejaron muy resentido al astado. Tras fallar en banderillas al comienzo del segundo tercio, al final logró colocarle cuatro farpas y dos de las cortas y elevar el tono de su actuación. Mató de un rejonazo.







