No, no ha sido el coronavirus, han sido dos fallecimientos que precisamente por coincidir con la maldita pandemia. nos ha hecho pensar en el innombrable bichito.
Me refiero a la hermana de nuestro compañero Enrique Amat, que ha visto como en apenas cinco días, la Parca se ha llevado a su hermana, con apenas 62 años de edad.
También, nuestro otro colega Salvador Ferrer, ha tenido que pasar por la amargura de perder a un ser querido, en este caso a su madre por razones de edad.
A los dos, a Enrique y a Salvador, nuestro más sentido pésame.
Pésame, que en esta ocasión tiene un doble sentido de pesar y tristeza.
Y es que, con la nuevas disposiciones, a causa del estado de Alarma en que nos encontramos, los sepelio tienen que desarrollarse en la màs absoluta de las intimidades.
Me contaba Enrique Amat, que en el caso de hermana, solamente se autorizó la presencia del viudo y de dos de sus tres hijos.
Imagínense lo que puede suponer para un hijo no poderle decir adiós a la persona que lo trajo al mundo.
Por ello, insisto, en el pesar y la amargura que debe ser, tener que pasar por estas situaciones.
Y termino renovando mi más sentido pésame a Enrique y a Salvador.
Que tanto a tu hermana, Enrique, como a su madre Salvador, Dios las tenga en su gloria.
Laus Deo.









