Ha estado varias tardes en la Monumental de Barcelona, una en las Ventas, y es primo segundo de Enrique Ponce.
José R. Palomar
Pere Ponce es un “joven veterano”: lleva muchos años en la profesión, y en los tres medios: teatro, cine, y televisión. Ahora está representando la obra “Todos pájaros”, dirigida por Mario Gas y con un gran plantel de actores. Han estado en Madrid, posteriormente están actuando en distintos lugares de España, de gira. El 24 de Abril debutan en el Teatro Apolo de Barcelona. En su tierra, aunque Ponce nació en Tortosa… No es un aficionado al uso, pero sí se considera simpatizante de la Fiesta. Conoce la importancia del espectáculo, y además es primo segundo de su ídolo: Enrique Ponce…
– ¿Qué es es lo que más le atrae del mundo taurino?
–El toreo es plasticidad, poética, y tiene que ver con el mundo artístico, por eso me seduce…No en vano ha atraído a personajes como Picasso o el pintor Miquel Barceló. De joven, mi abuelo me llevaba a los toros en Valencia, una plaza muy festiva (en la que era abonado); yo tendría seis o siete años.
– Aunque usted vive (o vivía) en Barcelona. ¿Recuerda su primera corrida en la Monumental?
– Sí, fue para ver a mi primo Enrique. Él empezaba, con esa figura menuda y vivaz, recuerdo que vestía un terno blanco y oro y me cautivó su toreo…
– Circunstancias familiares aparte…
– Sí claro, es la figura por antonomasia. Su toreo desprende elegancia, cuida al máximo la puesta en escena, y le imprime un componente teatral (en el buen sentido)…Le he visto tardes memorables.
– ¿Y cómo valora su “jubilación”, todavía joven, con 51 años?
– Me parece bien, el toreo exige una gran condición física, y él se ha ido en un momento cumbre…En mi profesión, por lo general, los actores estiran un tanto su permanencia en los escenarios, y normalmente se retiran por imperativos de la edad…
– ¿Ha estado en alguna otra plaza, además de la Monumental y el coso valenciano?
– En las Ventas, sólo una vez: es un coso con solera, impresiona el ambiente, y tiene con mayúsculas “la gran feria”. No la frecuento más, a pesar de vivir por razones de trabajo en Madrid debido a que “me cuesta mucho” acudir a u espectáculo (incluso, a veces, al propio teatro)…No obstante, es frecuente, cuando acudo a la Casa de Campo para memorizar textos hablando en voz alta, encontrarme a maletillas o novilleros que están también entrenándose y escucho “eeh, eeh..! “…
– ¿Sigue las crónicas de prensa, y tiene algún crítico preferido?
– Las de prensa no, pero sí durante una etapa de mi vida en la que sufrí una hepatitis, tuve que estar mucho tiempo en la cama, y escuchaba las crónicas radiofónicas de los grandes críticos de esa época: Julio Gallego Alonso, Rafael Campos de España, Rafael Manzano (padre). Tenían un lenguaje muy rico y peculiar, que me fascinaba…
– Usted es de Tortosa, y muy cerca está la zona del Ebre, donde proliferan los correbous…
– Sí, pero no los he visto casi…Tortosa está más hacia el interior. Es cierto que hay mucha afición, aunque yo me decanto por el toreo al uso…
– No será porque se ofrezca en la Monumental… ¿Qué opina de su actual cierre?
– Son épocas, cambian las costumbres, y la opinión sobre determinados espectáculos (todas respetables). Balañá es el primero que desearía dar toros, lleva además los teatros, y les conozco…No sé si tendrían adeptos, caso de volver a celebrarse.
–¿Recuerda corridas que viera en esa plaza?
– Además de lo que le conté antes de mi primo Ponce, presencié varios festejos de José Tomás, pero me refiero a finales de los noventa. Y no tanto en las últimas corridas de la Monumental, cuando “el fenómeno José Tomás”, llevaba aparejado un componente distinto: entre elitista, intelectual y mediático…
– ¿Tiene muchos compañeros de profesión aficionados?
– Son bien sabidos los casos de Boadella, Mario Gas, o Juan Echanove… en el caso de este último (que me dirigió en una obra) utiliza términos taurinos cuando estamos ensayando: “sal al tercio para decir tal palabra…”(sonríe).
– ¿Le ve futuro a la Fiesta? ¡mójese!
– Creo que pervivirá en lugares donde existe clara tradición: las Ventas, Sevilla, y otros cosos donde acude la afición… Algunos hablan de “modernizarla”, pero no tengo claro que se puedan celebrar festejos sin los elementos y ritos habituales: las banderillas, puyazo, la muerte del toro, en definitiva…
– El antitaurinismo ¿es patrimonio de la izquierda?
– Puede que sí, hay algunos que reniegan de ella (con la boca pequeña) y a veces acuden a los festejos. Y están las corrientes animalistas: no les niego la razón en cuanto a la protección de los animales, pero respecto a la Fiesta, está en una dimensión distinta…
¿Ha coincidido, en sus giras teatrales, con la gente del toro (como ocurre a veces en el Hotel Ercilla de Bilbao)?
– La verdad es que no, pero si recuerdo cuando nos alojábamos en el hotel Victoria (tan taurino) el momento en que llegaban las cuadrillas, y sus trajes ensangrentados y el olor a toro reciente…
– ¿Se podría establecer un paralelismo entre sus compañeros los actores, antes de salir al escenario y los toreros momentos antes de hacer el paseíllo?
– Hay un aspecto con el que no contamos los actores (ese “peligro de morir en el ruedo, que en este caso es un escenario)… Pero sí compartimos la tensión, ese temor previo antes de salir a actuar…Y con ello convivimos durante todo el día: durante muchos meses (los que dure la obra) sabemos que a tal hora del día (aunque no sean siempre “las cinco de la tarde”) tenemos un compromiso con la profesión, y el espectador… Esa miedo sano o mejor, responsabilidad y respeto al público, no se pierde nunca (si eres un actor sensato)…









