Ginés Marín da la única vuelta en Las Ventas

Perera pincha una faena de premio grande.

Madrid, 11 de mayo.

Plaza de toros de Las Ventas.

Tercera de la Feria de San Isidro.

Casi lleno.

Cuatro toros de Fuente Ymbro y dos, primero y quinto, de Chamaco. Desiguales.

Miguel Ángel Perera, silencio tras dos avisos y ovación tras aviso.

Paco Ureña, silencio tras aviso y silencio tras otro aviso.

Ginés Marín, silencio y vuelta al ruedo.

 

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

 

Tercer festejo de la Feria de San Isidro, con toros de Fuente Ymbro y Chamaco (1º bis y 5º bis), de buena presencia y desigual juego. El cuarto correspondió a Miguel Ángel Perera quien se acopló con este magnífico, bravo, pronto y colaborador ejemplar, que con fijeza y codicia persiguió la muleta, cuajando excelentes muletazos, citando de lejos, llevándolo cosido, encajándose y conectando con el público que coreaba las series realizadas sobre el albero. Desgraciadamente el desafortunado uso de los aceros le privó salir por la Puerta Grande. Paco Ureña no terminó de entenderse con su lote. Se lució por gaoneras con ajuste que calaron en los tendidos. Ginés Marín mostró brevemente el encanto y categoría de su toreo por naturales e hizo un importante esfuerzo, para poder cerrar triunfalmente la tarde, sin poder macizar por la condición del astado.

A Miguel Ángel Perera le devolvieron el primero de Fuente Ymbro saliendo el primer sobrero de Chamaco, cinqueño, que se mostró abanto y sin entrega, fijeza ni continuidad en el capote. Manseó en varas. Cortó en banderillas. También manseó en la muleta con querencia a tablas que no permitiendo ligazón. Menguaron las fuerzas del toro y Miguel Ángel optó por citar de cerca pasándolo por el derecho con asentamiento y mando. Su segundo, cinqueño, bajó la cara en el capote. Fue cuidado en varas. Brindó al público. Inició citando de rodillas desde el centro del ruedo con pases cambiados. Por el pitón derecho ligó llevándolo con ritmo y enroscándoselo a la cintura. Bajó la mano, toreó con intensidad, mandando y dejándoselo detrás con el público entregado. Por el izquierdo fueron largos, profundos y con expresión. Las manoletinas de frente, el pase cambiado y el de pecho llevándoselo al hombro contrario pusieron al público en pie. No culminó con los aceros una faena que le habría permitido salir a hombros por la calle Alcalá.

Paco Ureña recibió a su primero con lances a pies juntos. Ginés Marín quitó por chicuelinas y Ureña echó el capote a la espalda respondiendo con una apretadísimas gaoneras, fuertemente aplaudidas por el respetable. Brindó al público. Inició en los medios por estatuarios. A continuación instrumentó un par de series por el derecho con el compás abierto aplaudidas por los tendidos. Cambió al pitón izquierdo con el viento molestando, impidiendo la adecuada ejecución del muletazo y dificultando la posibilidad de transmisión. Se fue parando el astado sin que los doblones por bajo alcanzaran la brillantez deseada. Su segundo, sobrero de Chamaco, cinqueño embistió con arreones al saludo capotero. Blandeó, manseó, rebrincó, punteó en la muleta, se coló peligrosamente y no dio opciones.

Ginés Marín saludó por aseadas verónicas la embestida humillada con escaso desplazamiento de su primero. Brindó al público e inició por abajo con naturales y trincherillas. Tardeó en la muleta y exhibió justeza de fuerza al pasarlo por el derecho. Por el izquierdo instrumentó un importante natural, el resto fueron también de a uno acompañados de blandeo y desarme. Su segundo embistió sin entrega a media altura en el capote. En terreno del tercio inició con la muleta en una primera serie en la que ligó con decisión y asentamiento. En la siguiente al tercer pase embistió directamente al cuerpo. Por el izquierdo alargó el brazo y en el de pecho a punto estuvo de ser levantado. Volvió al derecho, tragó y arriesgando mucho algunos salieron limpios.

 

 

https://videos.toromedia.com/videos/embed/61a79f43-3201-4c35-b7c6-8aeaeda38d94