Otro torero de Albacete

Fernando José Molina abre la Puerta Grande y causa muy grata impresión.

 

Las Ventas, 19 de junio.

Cuatro novillos de Los Chospes  y dos, quinto y sexto, de Torrealba.

Antonio Grande, ovación y silencio.

José Fernando Molina, oreja y oreja.

Arturo Gilio, silenciado en su lote.

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto; Plaza 1

 

Novillada picada de Los Chospes y Torrealba (5º y 6º) que dieron juego pero necesitaban la lidia adecuada. A los tres novilleros les correspondieron lotes que en conjunto fueron equilibrados. Salvo el segundo novillo, que fue el más claro, el resto tuvieron opciones que los novilleros debían buscar, encontrar y aprovechar para hacer un toreo de lucimiento o , si no fuera posible, por lo menos intentar que fuera de dominio para poder llegar a los tendidos, conectar con el respetable y recibir su aprobación. El único que consiguió triunfar fue el debutante José Fernando Molina que lo tuvo claro desde que se fue a recibir a porta gayola a su primero, ser arrollado por éste, superar el trance, cortar oreja, enfrentarse a su segundo que fue el más peligroso de la tarde, conseguir la oreja de éste y salir por la Puerta Grande el día de su presentación en Las Ventas. Antonio Grande mostró disposición con su primero, a veces se acopló y el público lo agradeció. Arturo Gilio no se entendió con su lote ni echó las rodillas al suelo para iniciar la faena de muleta como hiciera en su anterior novillada en esta plaza.

Antonio Grande no pudo lucirse con el capote en su primero que embistió con la cara alta. Tuvo movilidad en la muleta y lo intentó por ambos pitones. Por el derecho consiguió series de mayor acople pero sin poder rematar por el cabeceo que exhibió el novillo en el tramo final de cada pase con los consiguientes enganchones. Por el izquierdo los dio de a uno que era lo que permitió la condición del novillo que no se terminó de entregar. Mató de estocada caída. Ovación. Su segundo exigió en el capote y cuando Antonio intentó estirarse sufrió un desarme. Con la muleta mostró decisión al iniciar faena, lo llevó bien, pudiéndolo y dejándolo en el tercio. Pronto perdió las manos y hubo de dar series cortas para que se mantuviera. Con la izquierda dio el pecho en el primero de la serie pero en los siguientes se quedó descolocado. Por el otro pitón tuvieron más calidad, fueron a media altura, enroscándoselo a la cintura y con la mala suerte de que punteó el engaño desluciendo la ejecución. Mató de estocada larga caída. Silencio.

José Fernando Molina fue a recibir a porta gayola a su primero que salió andando y dubitativo al albero, tardó en fijarse en el novillero y cuando lo hizo arrolló con el susto del respetable que vio como, después del impacto, pudo levantarse por su propio pie. Con la muleta José Fernando demostró disposición y ganas. Citó desde los medios, intentó dar un pase cambiado por la espalda en el último momento y afortunadamente el novillo no se lo llevó por delante. Ligó un par de series por el derecho, la segunda con mayor acople y citando con decisión, adelantando la muleta y ayudándose con la voz dio tres, bajando la mano, humillando el novillo, templando, aguantando el tardeo y dos más para rematar con el de pecho, con la buena suerte de que con exhibir la pañosa el astado entraba y además con transmisión. Por el izquierdo igual. Mató de estocada. Oreja. El novillo fue aplaudido en el arrastre. A su segundo lo recibió por templadas y estéticas verónicas. Siguió con la apasionada entrega demostrada en su primero y volvió a citar desde los medios. La serie inicial por el derecho se interrumpió porque el novillo perdió las manos. Siguió por ese pitón con el compás abierto dando tres, aguantando parón y finalizando con dos más. Por el izquierdo se cruzó y las series fueron de a dos y el de pecho. El novillo se empezó a parar y José Fernando hubo de torear en la corta distancia y aguantar miradas y parones. En la siguiente serie tuvo que porfiar y aguantar la cercanía peligrosa de los pitones. Mató de estocada. Oreja.