El heterodoxo Ferrera se llevó el único trofeo concedido y Perera sufrió una cornada en la espalda.
Sevilla, 30 de abril.
Sexta de feria.Tres cuartos de entrada.
Toros de Victorino Martín, de juego desigual, destacando quinto y sexto.
Antonio Ferrera, silencio, vuelta al ruedo y oreja.
Miguel Ángel Perera, silencio, silencio y ovación.
Miguel Ángel Perera fue atendido de cornada en región dorso lumbar izquierda que afecta a musculatura paravertebral con apertura de fascia toraco-lumbar, siguiendo dos trayectorias de 6 y 8 centímetros. Pronóstico reservado.
Pepe Ruciero
Foto: Toromedia
Cartel de mano a mano por la incomparecencia obligada por cogida de Emilio de Justo. Aplaudido de salida el primero de Ferrera, que lo lancea con un capote azul de seda. Lo puso largo Ferrera al caballo, el segundo encuentro se lo pensó y hubo que acercarlo a menos distancia. Muy buenos pares de banderillas de José Chacón y Fernando Sánchez que obliga el público a desmonterarse. Al Victorino, que humillaba, lo recibió con la muleta por el izquierdo, con verticalidad y a pies juntos saliéndose a los medios.Tanda de naturales bajando la mano aunque se va quedando corto, continúa con el izquierdo haciendo un esfuerzo ante el poco fondo que va demostrando el animal. La voluntad e insistencia de Ferrera exprimen el recorrido del toro. Mató de varios pinchazos, estocada y descabellos. Un aviso, siendo silenciada su labor.
Con prontitud y alegría salió su segundo, un cárdeno que recibió sin apreturas en el capote; volvió a poner al toro de lejos en el caballo, aunque tuvo que rectificar la distancia ya que el toro no quería caballo: pasó una eternidad en picarse y cabreo del respetable. Desde la boca de riego comenzó su faena con la diestra, sin apretarle; protestaba por arriba: cambió de mano e instrumentó unos naturales muy largos con quietud. Esfuerzo importante de Ferrera hasta acoplarse que hace tocar a la banda; faena de valor y arrojo pisando terrenos comprometidos. Mató al paso cobrando una magnífica estocada, dando una merecida vuelta al ruedo. Salió su tercero y último toro, un cárdeno de capa clara hijo del célebre Cobradiezmos indultado en esta plaza, que embistió con transmisión y donde Ferrera le pegó unas apretadas once verónicas con mucha enjundia. Se arrancó de lejos al caballo con fijeza y prontitud, arrancando los aplausos del respetable. Brindó Ferrera a el futbolista Joaquín, al que hizo pisar el albero con polémica incluida. Un gran toro, el toro de la tarde, con mucha clase. Ferrera se acopla con él tirando de muletazos con largo trazo, con la izquierda sacó hondura y calidad en naturales. Faena de gran intensidad finalizando con un arrimón. Ejecutó la suerte desde lejos al paso, errando en el intento; a la segunda oportunidad cobró un estoconazo. Le fue concedida una merecida oreja con la que dio dos vueltas al ruedo.
A su primero, un cárdeno corniveleto, Perera lo recibió con mucho temple en el capote. No se empleó en el caballo. Lo cambio de terrenos con la muleta, pero el toro no tenía recorrido. La brevedad fue la mejor virtud. Su segundo fue pitado de salida por manifestar invalidez de los cuartos delanteros; cambió el tercio y empujó en el caballo y se recuperó en banderillas. Perera lo citó de largo dándole distancia, con muleta adelantada, pero la falta de fondo del Victorino es evidente y de nuevo puso voluntad Perera, al que el público obliga a pasaportarlo. Al último de la tarde lo citó sin lucimiento con el capote. Lo colocó al caballo con unas lentas chicuelinas. Destacó Curro Javier en banderillas. Muletazos muy largos con la mano muy baja; con la izquierda le exigió en tandas de cercanías, fue alcanzado levantado sobre la espalda, a pesar de estar herido, volvió a la cara del toro sobre la zurda. La insistencia de Perera refrendó una faena meritoria, aunque no valorada en parte por el público que le ovacionó tras petición.









