Tomó la alternativa en 1947, en Valencia.
Ayer falleció en Madrid, a los 95 años de edad, y a consecuencia de una neumonía que se complicó debido al coronavirus, Manolo Navarro, decano de los toreros, consideración que tenía desde el fallecimiento de Angelete en 2018.
Nacido en Albacete, el 20 de julio de 1924, se presentó vestido de luces de luces en 1942, con 18 años de edad, en la plaza toledana de Quintana de la Orden, debutando con caballos dos años más tarde en Tomelloso.
El 25 de julio de 1947 tomó la alternativa en Valencia, de manos de Gitanillo de Triana y con Luis Miguel Dominguín y Rovira como testigos en una corrida en la que se lidiaron ocho toros de Villagodio, confirmando el 4 de octubre de aquel mimso año, en la corrida a beneficio de la Asociación de la Prensa, con Domingo Ortega de padrino y el testimonio de Luis Miguel Dominguín y Paco Muñoz, siendo el ganado de Antonio Pérez-Tabernero y Carlos Núñez.
Se mantuvo en activo once años, retirándose en Méjico en 1958, habiéndose ganado el respeto y admiración de profesionales y aficionados.
Además de ser uno de los últimos diestros que alternó con Manolete, con quien conpartió cartel en San Sebastián unos dias antes de la tragedia de Linares, fue un abanderado de la tauromaquia en todo el mundo, pues, además de los países de tradición taurina, organizó y toreó corridas en plazas de Angola, Mozambique, Estados Unidos o Filipinas.









