Los toros de Prieto de la Cal no dieron opciones a Morante en su actuación como ùnico espada en El Puerto.
El Puerto de Santa María (Cádiz), 7 de agosto.
Tercera de feria.
Cinco toros de Prieto de la Cal y uno, quinto, de Parladé, de muy poco juego.
Morante, que actúa como único espada, ovación, silencio, silencio, pitos, silencio y bronca.
Carlos Bueno
Fotos: Héctor Rey
Abrió el festejo un cinqueño con las fuerzas al límite. Se queda muy corto recortando especialmente por el pitón izquierdo. Morante sale directamente con el estoque de acero y, tras comprobar la imposibilidad de lucimiento, entra a matar.
El segundo fue noble pero acusó el tercer puyazo y recortó su recorrido. Tras un esperanzador inicio por ayudados por alto, el astado se paró y de inmediato Morante abrevió.
El tercero salió de toriles con brío pero pronto mostró su debilidad de remos. Además entró tres veces al caballo. Por tercera vez consecutiva el de La Puebla salió con el estoque de acero. Tras comprobar que el animal no pasaba, lo pasaportó.
No tuvo malas intenciones el cuarto pero fue deslucido. Su matador no se confía en ningún momento y, como en las anteriores ocasiones, no se da coba y entra a matar de inmediato.
El sobrero de Parladé que hizo quinto fue un inválido. El titular hizo un par de extraños con las manos y fue cambiado antes de ser picado. Morante intentó lucirse pero el público estaba muy a la contra y, además, el animal no se lo permitió y acabó echándose.
Cerró plaza un toro noble pero soso, sin transmisión con el que el diestro se justificó intentando el toreo en redondo, pero sin continuidad. Faena a menos que acaba con la paciencia del respetable que le despide con bronca.












