Lluvia de toreo

Como si de una de las siete plagas fuera, Fallas y Magdalena se han visto mojadas y aireadas: lluvia y viento a partes iguales o, al menos, eso parecía. La primavera valenciana no ha existido por estas calendas, ni física ni químicamente.

 

Un turista ocasional me decía la otra noche que se habían venido de su Galicia natal buscando el sol y, resulta, que en Valencia han encontrado un tiempo más propio de tierras gallegas que de tierras valencianas. Y, para colmo, resulta que allá por Galicia, mientras en Valencia el paraguas era ya elemento necesario para salir a la calle, lucía un sol propio del Mediterráneo. Cosas de la vida. Caprichos del destino, si es que eso del destino es verdad.

Pero la lluvia llega un día en que, tras haber dejado pueblos y campos en estado preagónico, remite. Y ayer en Castellón, aunque las nubes merodearon durante toda la tarde, no descargó una sola gota de agua. ¡Milagro! Decían algunas voces exaltadas. ¿Milagro? No tanto. Un espectador próximo al palco de prensa también me contaba ayer que, en un pueblecito del Maestrazgo, en combate religioso contra la sequía, sacaron en procesión hace unos meses al santo patrón para que intercediera con San Pedro y enviara lluvia. Hace tres días lo volvieron a sacar, al santo patrón, para pedir, en esta ocasión, que parara de llover. Y es que por estos lares o nunca llueve (como en el sur de California, como dice Albert Hammond), o nos ahogamos. Ya ven.

Pues ayer no llovió ni una gota en Castellón. Tarde tranquila, sin paraguas. Pero, miren por donde, lo que sí llovió fue toreo. El ruedo se inundó de toreo. Y del bueno. Habrá que apuntar el nombre de Tomás Rufo, que surca capote y muleta por los caminos del clasicismo. Rufo y Aguado (deliciosa faena la de este sevillano), son los nombres propios y subrayados de este principio de campaña. ¡Ah! que no se me olvide: veo a Roca Rey más depurado en su estilo. En Fallas y ayer en Castellón, sin renunciar a sus principios naturales, ha dado un toque para que cuenten con él los de la regla, cartabón, compás y lupa. Ayer hubo lluvia en Castellón, pero de toreo.

Nació en Valencia en 1950.
De 1993, sigue en la actualidad en formato digital. Diario “El País”.

De 2002, sigue en la actualidad. Corresponsal taurino en la Comunitat Valenciana.

Ha escrito los libros “Memoria de Luces”, trilogía, historia de la plaza de toros de Valencia (1857 a 2000). “Antología poética de Rafael Duyos”, semblanza biográfica, (Diputación de Valencia, 2009); Colección “Mestres/Maestros” (Diputación de Valencias), seis volúmenes sobre las figuras del toreo valenciano, junto a Pepe Luis Benlloch. “El espacio y sus personajes” (Diputación de Valencia, 1997), multidisciplinar; “150 años de la plaza de toros de Valencia” (Diputación de Valencia, 2009), multidisciplinar; “Manuel Granero, una leyenda” (Diputación de Valencia, catálogo 2022, con motivo de la exposición del mismo título de la que fue comisario. “Historia de la Feria taurina de Fallas” (Diputación de Valencia / Avance Taurino, catálogo, 2014), exposición comisariada junto a Paco Delgado; “25 años de Avance Taurino” (Avance de Publicidad). “La huella escrita”, 40 años de periodismo taurino (Avance de Publicidad).

Artículos y colaboraciones en distintas publicaciones de ámbito público y privado, libros de fiestas (Libro Oficial de la Semana Santa Marinera de Valencia), etc.

Charlas, coloquios, conferencias, mesas redondas, en distintos puntos de la geografía española.

Presentador de eventos: conciertos de música y otros. Autor de diversos prólogos de libros de temática variada.

Miembro asociado de la Unió de Periodistes Valencians, con el número 123.