Recibo una llamada telefónica del doctor Rafael Roca. “Te llamo Paco, para comunicarte que ha fallecido nuestra asociada en Asabaf, Lina, El entiero será hoy dia 1 de abril a las dos y cuarto de la tarde en el tanatorio municipal”. Por razones familiares no pude asistir al sepelio. Pero inmediatamente le dedique mis oraciones con todo fervor.
Conocí a Lina Herranz Otero, allá por los años 40, 50 y 60. Mi enorme afición al teatro, hizo que me apuntase a todas las peñas de “clake” que había en Valencia. Teníamos acceso a los teatros Ruzafa, Serrano, Eslava, Principal, Apolo y Alkazar. Mas tarde incluso al Talia y Casa de Obreros.
Lina pertenecía a la compañía de revistas de Zorí, Santos y Codeso, con cuyos titulares, Tomás, Fernando y Manolito tuve muy buena relación. Los tres desgraciadamente fallecidos.
Lina actuaba de vicetiple. Entonces si la compañia era numerosa en vicetiples, el director procuraba poner en la primera fila a las artistas más agraciadas, (Lina era una de ellas, y además era un tipazo). Naturalmente el centro de la fila lo ocupaba siempre la primera vedette.
Años más tarde. Lina me pedía con frecuencia que le hablase de aquellos tiempos. Recordaba algunos de los títulos de las revistas “Me lo dijo Adela”, “La blanca doble”, (estrenada por la grandiosa Celia Gámez), “Nadie es perfecto”, “El guardia y el taxista”, “Mami llévame al colegio” y sobre todas ellas, “Metidos en harina”. Más de 3.000 representaciones.
Lina era feliz recordando aquellos tiempos.
Pasados los años se afincó en Valencia, concretamente en la calle Sevilla. Su afición a los toros le hizo asociarse a Asabaf (Asociación de abonados y aficionados de Valencia), y estaba abonada a una barrera del tendido “8” de sol.
Nuestra amistad se reafirmó en las reuniones de Asabaf, pero sobre todo en las sobremesas que tenían lugar después de las cenas de confraternidad.
Lina era siempre la estrella indiscutible, Tenía un saco de chistes, de ocurrencias, de anécdotas, de vivencias, de sucedidos. Ya estaba próxima a cumplir los 90 pero gozaba de una memoria prodigiosa.
Han sido varios años de amistad, Cuando finalizaban las tertulias mi buen amigo, Antonio Fuentes y yo la llevábamos en coche hasta su domilicilio.
Te voy a echar muy en falta y te recordaré siempre.
Dios te guarde, Lina, Nos vemos en la eternidad.
Paco Picó.









