Jesús Duque abrió la puerta grande y Varea, en un gesto de honradez, se cortó la coleta.
Paco Delgado
Valencia, 26 de julio. Segunda de feria. Más de un tercio de entrada.
Toros de El Parralejo, el tercero corrido como sobrero, y otro sobrero, quinto, de Las Ramblas, bien presentados y de juego desigual, destacando el segundo.
Jesús Duque (de burdeos y azabache), oreja y oreja.
Varea (de crema y azabache), ovación con aviso y silencio tras aviso.
Jesús Chover (de azul noche y oro), silencio y silencio con aviso.
De las cuadrillas destacó Raúl Martí.
Tres toreros de la tierra protagonizaron el segundo festejo de la Feria de Julio. Se les dio una oportunidad de lucir en feria de relevancia y plaza de primera, Y, además, se le puso enfrente un encierro de El Parralejo de excelente presentación, serios y con cuajo, muy bien hechos pero de distinto juego, aunque ninguno fue determinante para el resultado de la función. Ni para bien ni para mal. Sin embargo el resultado fue totalmente distinto para según quien. Duque salió a hombros, a Chover no se le vio y Varea, que volvió a dejar constancia de su clase y personalidad, no logró triunfar y en un arranque, y demostrando ser honesto consigo mismo, se cortó el añadido.
Jesús Duque se llevó la primera oreja de la tarde tras un derroche de voluntad y valor ante un toro cambiante que peleó con bravura en el peto pero que en el último tercio estuvo muy a la defensiva y pendiente siempre de su matador, cuya disposición ya quedó clara al recibirle con tres faroles de rodillas.
Sacó poder el cuarto, que se arrancó de lejos y codicioso, pidiendo guerra. Le dio adecuada respuesta Duque, que toreó con refinamiento y disposición, gustándose en una trasteo que remató metido entre los pitones y que le valió la puerta grande.
Empujó el segundo con ganas en el caballo, metiendo los riñones y recargando. Tuvo luego motor y energía para la muleta, dejando ver de nuevo las excelentes maneras de Varea, muy asentado, firme y artista que toreó´ con temple y suavidad en una faena compacta y medida que tiró por la borda al fallar con el estoque.
Se lució al veroniquear al destartalado sobrero que hizo quinto, y al que buscó atemperar y encauzar sus, en principio, bruscas acometidas, logrando su objetivo a base de mando y firmeza, tirando siempre de un animal del que sacó todo lo que tuvo. Pero, como ya sucediese con su primero, la posibilidad de premio s e evaporó utilizando (mal) los estoques. No quedó nada conforme con su actuación y al terminar la función se hizo cortar la coleta en un gesto que le honra.
Se fue a porta gayola Chover para recibir al tercero, que fue devuelto tras salir derrengado del peto y volvió a irse a toriles a esperar al sobrero, al que dieron una buena paliza en el primer tercio, acusando luego el castigo y sin que el de Benimamet consiguiese aclararse con él.
No quiso irse de vacío y volvió a tirar de voluntad y ganas para lucir, dejando crudo al sexto. Pero en banderillas no pasó nada y tras un esperanzador comienzo de faena con una buena tanda en redondo, su quehacer se fue deshilachando, matando, por si fuese poco, tarde y mal.









