Tras tanta cháchara y verborrea de los cotillas televisivos, el diestro se sinceró ante Carlos Herrera.
José R. Palomar
Este miércoles Carlos Herrera ha tenido al diestro más buscado en los últimos tiempos (y no precisamente por la prensa taurina). Juan Ortega. En los micrófonos de la Cope, a las 10, ha contestado con tranquilidad y sinceridad a las preguntas del locutor con más audiencia en las mañanas radiofónicas.
Juan Ortega está a punto de emprender viaje a México, y se encuentra preparando la temporada 2024, donde sus primeros compromisos serán en Valdemorillo, Olivenza, Castellón y el Domingo de Resurrección sevillano, (donde ha aflorado la polémica del “supuesto veto” de Roca Rey a Daniel Luque): “es un tema que se me escapa…Estoy desubicado, sólo sé que toreo esa corrida, y bastante tengo con lo mío”. El diestro sevillano es consciente de la expectación que va a despertar en determinados medios y asegura “espero que no me afecte ese cierto “acoso” que voy a tener de los medios de comunicación…Sólo pido respeto, y que no molesten a la familia de Carmen…”.
A la pregunta de si en el ruedo “se escucha” todo lo que a uno le dicen, respondió “sólo lo que uno quiere…”, y su filosofía la basa en el toreo que es “una forma de vivir, no necesita una especial concentración.”
Boda
Tras esa breve introducción taurina, Herrera “ha entrado al trapo”, en lo que ha sido la comidilla de taurinos, cotillas y gente de la calle: lo que ocurrió el 2 de Diciembre cuando por sorpresa, y a punto de encaminarse hacia la iglesia, decidió no casarse. Lo ha explicado así: “no fue un calentón, sino algo meditado, pero quizá no tan medido y calculado en el tiempo preciso”. Las tres primeras personas a las que llamó fueron: a la que iba a ser su mujer, a sus padres…y al cura. Lo de menos, quizá eran los invitados que se encaminaban hacia la ceremonia (o estaban a punto de hacerlo)…”Lamento que les fastidiara la tarde, aunque creo que no habían llegado, todavía, a la iglesia– señalaba esta mañana Ortega. Herrera le preguntó si esperaba esta repercusión mediática cuando se produjo la cancelación, y Juan reconoce que “aunque reconozco que no es un hecho habitual, no imaginaba que armaría este revuelo…”
La tormenta mediática ha hecho que el diestro se refugie “sólo en el toro”, añadiendo que “se han dicho cosas exageradas, al igual que inciertas, como que había una tercera persona…”. Llegando al fondo del asunto explica así su decisión: “yo tenía una gran relación con esa mujer, pero me surgieron una serie de dudas que no fui capaz de resolver. Pido perdón, pero más que nada, por si esa decisión ha hecho daño a otras personas, y en especial a Carmen, con la que mantengo una buena relación”. Sin embargo, reconoce que “no puedo responder a la pregunta de retomarla, porque es imposible saberlo, pero no creo…”
El diestro no guarda resquemor y apunta que “sólo puedo hablar bien de Carmen, y de su familia que me han hecho crecer como torero”. Y les agradece al tiempo, que no hayan salido a la palestra para “sacar tajada del suceso, pues me consta que a ellos y nosotros nos han ofrecido muchas cosas…”. A la pregunta de Herrera sobre la conversación, en la que le comunicó la noticia, al mediodía del 2 de diciembre explica:”fue una charla dura, y lo peor no fue echar al traste la boda, sino perder una relación de tanto tiempo…”
Juan Ortega considera que en la dura decisión que tomo primó el corazón, antes que la razón: “lo fácil hubiera sido dejar que todo siguiera adelante. Y sólo nosotros sabemos lo que ocurrió. Las cosas venían de cosas que se arrastraban hacía tiempo…”.
Ahora con la temporada encima, y a punto de cruzar el océano para torear en México, el diestro apunta “va a ser difícil manejarse en un principio, pero estoy tranquilo, porque lo único que me hace ilusión es vivir volcado en el toro”…
Valdemorillo, Castellón, Olivenza y Sevilla le esperan, cuando regrese de México. Y Herrera se llevó la primicia, tras tanto indocumentado hablando, y especulando horas y horas en la televisión…









