Hace ya cinco años. Aquel 28 de octubre de 2014 moría -dicen que en soledad-, el torero espejo de toreros: José María Dols Abellán, en los carteles José María Manzanares. Josemari, le decían casi todos. Sobre todo los que pululaban en un entorno no se sabe bien si a favor de corazón o a favor de corriente. Espejo de toreros: siempre. Bohemio; raro, dicen también. Vivió la vida a tragos largos, al límite de las posibilidades humanas. Pero siempre sobrevivió. Incluso a aquel tiempo en que el propio mundo del toro le dio la espalda. Difíciles momentos profesionales. Hasta que un día, por julio y en Valencia -1983-, y ante uno de Miura, dijo volver a estar y encontrar su sitio natural: el de figura del toreo. A partir de entonces, ya todo fue distinto. Regresaron los días de gloria, las faenas memorables…y hasta los “amigos” que en las horas bajas desaparecieron del círculo.
Cinco años de aquel día en que en “Ronda Ganadera”, la finca cacereña de Campo Lugar, apareció sin vida el “maestro”. Un recuerdo y una memoria a un torero espejo de toreros.









