Haruka Toda vino a España en septiembre del 2014, y sintió algo tan especial al ver su primera corrida de toros en Pamplona, que decidió volver a España e instalarse en Barcelona. Ella es bióloga, tiene 26 años, menuda y sonriente.
Barcelona. José R. Palomar.
Había dado la vuelta al mundo visitando 38 países durante un año sabático…y no tuvo dudas al elegir su destino final, y porque hay toros: España. Pero no se conforma con admirar a los diestros en el ruedo, sino que ha se ha inscrito desde hace poco en el Curso de Aficionados Prácticos, concretamente el de Barcelona. ¿Qué hacen?. Además de torear de salón, se enfrenta con desparpajo a becerros o vaquillas. Ha tenido algún revolcón que le provocó dos tremendos moratones en la pierna. Pero ella sueña… simplemente con torear.
¿Cuándo decidió venir a España?
-Tras ver los toros: fue actuando el rejoneador Hermoso de Mendoza cuando sentí por primera vez la tauromaquia, y la sensación de que había visto a Dios. El jinete rezó una oración una vez matado al toro… Cambió mi vida, y es a lo que la dedico ahora, en el tiempo libre que me deja la profesión: ver toros, y aprender más de este arte. La tauromaquia es “un misterio” y piense que yo soy investigadora.
-Pero esta pasión no debe “salir gratis”.
-¡Claro!, (sonríe), me cuesta mucho dinero. Tenga en cuenta viajes, entradas, pernoctar en hoteles u hostales. Y por eso no cobro. Y mi trabajo no da para tanto, pero… es mi pasión.
¿Viaja en grupo?
-No, sola, cuesta mucho ponerse de acuerdo varias personas para viajar y ver una corrida. Voy siempre en autocar, a menudo de noche, porque las corridas acaban muchas veces en domingo, y el día siguiente debo estar en mi trabajo.
-Y los fines de semana, ¿no tiene otras aficiones?
-Prefiero dedicarlos a mi pasión. Veo una corrida importante… y decido viajar hasta donde sea. En el poco tiempo que me resta el trabajo, no he cultivado amigos, ni tengo novio. Pero al viajar conoces gente, te enriqueces…
-Y su familia, ¿qué dice?
-Soy hija única, mis padres viajaron a España y me acompañaron a ver varias corridas y les gustó. Este año, están dispuesto de nuevo a visitarme.
-La Fiesta ¿es conocida en Japón?
-Quien más quien menos, todo el mundo sabe que en España hay corridas de toros, es el símbolo principal con quien lo identifican, además del flamenco y la paella (ja, ja, ja)…
-Pero no habrá aficionados como usted…
-La verdad es que cuesta mucho “entrar” en este espectáculo, sobre todo la primera vez (incluso en mi caso). Yo no sabía que un festejo conllevara sangre, que se matara al toro…Es cierto que muchos japoneses, tras el tercer toro- yendo en grupo- se marchan de la plaza. Y es por la “sangre”, no por aburrimiento. Sin embargo, hay un club taurino en Tokio que se llama “Tendido Tauro Tokio” son unos 20 socios. Eligen ferias y corridas de toros interesantes para viajar a España. Por supuesto estoy en contacto con ellos.
“Práctica”.
Haruka, como buena “aficionada práctica”, ejerce el toreo de salón. E incluso, cuando hay oportunidad se pone delante de un becerro. ¿Pasa miedo?
¡La primera vez sí! (sonríe). Pero están tal las ganas que tenía de probarlo que se me pasó en seguida. Estoy muy lejos de hacer arte frente al animal, pero he conseguido el objetivo de ponerme delante. Me han cogido varias veces- revolcones- y todavía conservo los moratones que me infirió un becerro. Nos entrenamos en el campo de fútbol del Hospitalet ( a falta de lugares “más taurinos”). Y viajamos por España, normalmente Aragón y Castellón, para participar en tentaderos, ya frente a reses.
¿No pensó en inscribirse en la Escuela Taurina de Cataluña?
-Me lo planteé, pero hay un límite de edad. si sobrepasas los 20 años, ya no puedes entrar, y yo tengo 26. Por otro lado, tampoco me planteo dedicarme profesionalmente a torear, que es el caso de los que se apuntan a una escuela… .
-Otro problema: el idioma. Se expresa con bastante fluidez en castellano, ¿le costó aprender una lengua tan diferente?
-Sí, mucho. El año siguiente a mi primera estancia en España, me compré libros del idioma, para saber lo básico : cómo se dice “buenos días”, etc. Pero fue aquí, en su país, donde aprendí realmente el castellano. Y con una doble dificultad: en el trabajo, tenía que utilizarlo, además del inglés. Pero además, he aprendido el rico lenguaje de la tauromaquia.
¿Somos muy distintos en cuanto al carácter los españoles?
-¡Bastante!- afirma. El español es más pasional. En Japón somos tranquilos no tenemos prisas, nos gusta tomar un té, contemplar la puesta del sol…pero en el fondo tenemos “nuestra pasión”. Dicen que llevamos un estilo de vida saludable, por eso hay tantos centenarios en mi país…
¿Ha habido algún torero japonés?
-Sí, uno: “El Niño del Sol Naciente. Por desgracia, tuvo una cogida muy grave. Vive en Sevilla, y me ha acompañado a ver algunas ganaderías andaluzas: Juan Pedro Domeq, Núñez del Cuvillo…
Campo.
-O sea, que también ha podido conocer el toro en el campo…
-Es una de las cosas más apasionantes: ver lo bien que lo tratan, la tranquilidad con que pastan en las dehesas. El último fin de semana tuve la ocasión de visitar la finca de Victorino Martín, es mi ganadería preferida, un toro poderoso con casta, y que humilla mucho. Nos atendió perfectamente la hija de Victorino, Pilar, que también es veterinaria como el padre. Y a mí es una materia que también me interesa.
¿Conoce a algún torero?
-No, pero me gustaría. Sería ilusión conocer personalmente a Morante de la Puebla o José Tomás. Y mi torero preferido es Curro Díaz, además del rejoneador Hermoso de Mendoza.
¿Es partidaria de que las mujeres toreen?
-No me parece mal, y existen algunas. Pero yo creo que el toreo es más una cosa masculina, más adecuada a los hombres…
¿Tiene traje campero para los festivales?
-Todavía no, pero me gustaría! (sonríe). Y si algún día puedo comprarme un traje de luces, me gustaría que fuera blanco y oro, como si fuera “la primera vez”.
Biología.
Haruka trabaja como bióloga en el Instituto de Salud Global, para el que no cuentan las horas “porque el resultado de un tema no depende del tiempo invertido, nunca sabes cuando vas a acabar…”. Investigan enfermedades como la malaria, exosomas, y otras que se presentan en países subdesarrollados “algo que en mi país, por ejemplo, se desconoce”- apunta. Y considera, trazando un paralelismo con el toreo, que “la investigación, es una forma de vida”. Está haciendo un doctorado.
Este año ya ha visto diez festejos taurinos, y piensa rebasar la cifra del año pasado- 42 corridas de toros- y llegar a las 50. Es una lástima no poder ver su espectáculo preferido en la Monumental de Barcelona, donde le pueden apreciar en las fotos con su flamante muleta- que lleva a cuestas sin prejuicios por la ciudad, con su correspondiente estoque simulado- pero sueña con “algún día ver toros en la ciudad donde resido”.
Curiosamente, no le atraen los toros vistos por televisión: “ es un espectáculo para vivir en directo. En la pequeña pantalla te pueden ofrecer aspectos como la colocación, pero no tiene nada que ver con lo que se vive en un coso”.
En el 2.016 visitó las plazas de Castellón, Valencia, Sevilla, Madrid, Nimes, Jerez, Valladolid, Pamplona, Estella y Zaragoza (entre otras). Y el año que pasó en blanco alejada de su trabajo, se dio una vuelta por el mundo visitando 42 países, pudo ver las plazas de Acho en Lima (Perú) y Quito (Ecuador)…con la mala suerte de que en esa época no se daban toros.
Haruka Toda es religiosa, y entre sus frases preferidas, se encuentra la que dice, en boca del científico Albert Einstein: “ El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir”. No sabemos si Haruka abrirá alguna puerta grande taurina, pero sí que logrará conseguir cualquier meta que se proponga. De momento, ha encontrado “la horma de su zapato” en la tauromaquia…









