Gloria para Álvaro Lorenzo y Adolfo Martín en Requena

Viernes, 29 de agosto de 2025. Plaza de toros de Requena. Media entrada en tarde soleada y algo ventosa. Toros de  Luis Algarra (1,2 y 3), con cuajo suficiente y muy manejables y Adolfo Martín, más terciados, en el tipo de la casa y con fondo. El cuarto, Madroñito, fue premiado con la vuelta al ruedo, al igual que el sexto, de nombre Bonito.  Román (cobalto y oro), saludos tras cogida.  Álvaro Lorenzo  (arena y oro), oreja, oreja tras aviso y dos orejas tras aviso. Samuel Navalón (corinto y oro), vuelta y oreja. Entre las cuadrillas destacó Juan Sierra. Presidió algo despistado, José Ramón García Martínez.

Román fue asistido de una fractura del quinto arco costal derecho, fisura en el cuarto costal derecho y en el quinto costal izquierdo, y herida incisa a nivel maxilar en la mandíbula izquierda”. Fue trasladado al hospital para estudio radiológico recomendando además un TAC Torácico abdominal.

Enrique Amat,  Requena 

Los matadores de toros Román, Álvaro Lorenzo y Samuel Navalón compusieron el cartel de la corrida que, con motivo de la feria de la vendimia, tuvo lugar en la plaza de toros de Requena.

Un festejo organizado por la empresa Peomociones Marti i Boira SL de Bocairent. Un cartel con dos toreros valencianos y dos ganaderías que se puede decir opuestas en cuanto al estilo de sus toros.

 

De los astados de  Luis Algarra  bien presentado, bajito, pero lustroso y con morrillo y culata el castaño primero. Sangró mucho en el caballo. A pesar de ello, tuvo fijeza, metió la cara con celo ante los engaños, siempre por abajo y con transmisión. Muy justo de fuerzas el negro segundo, al que le administraron el castigo en varas. Aún así, fue y vino, con obediencia, pastueño y fijo siempre en el engaño. Cuajado y cómodo por delante el tercero, al que apenas se le picó.  Cortó y esperó en banderillas. Luego embistió con nobleza, fijeza, siempre dócil y metiendo la cara. Quizá le faltó un tanto así de emoción.
Y de los de Adolfo Martín, el cuarto bajito, playero, muy abierto de cuerna, falto de remate y con su pelaje cárdeno. Se dejó pegar en el caballo, Y luego, en la muleta, tuvo la virtud de la fijeza, de meter en todo momento la cara por abajo, humillando y siguiendo los telas sobrado de raza. Le costó más por el pitón izquierdo, con el que se quedó más corto, reponiendo y soltando la cara. El negro quinto tuvo más presencia. Se peleó discretamente con las plazas montadas. Y luego, en el tercio final le costó mucho. Tuvo la virtud de la fijeza, pero le costó romper, perdió las manos en los embroques, cortó los viajes, le faltó convencimiento y se defendió más de la cuenta. Y el cárdeno y veleto sexto, suficientemente castigado, tuvo la virtud de querer ir siempre para adelante. Quizá le faltó su punto de entrega, pero tuvo fijeza y humilló, muy ayudado por su matador.

 Román firmó un emotivo prólogo de faena genuflexión ante el primero, al que luego muleteó muy asentado, firme y dejándole siempre la muleta puesta. Fue aparatosamente cogido al entrar a matar, y el toro se ensañó con él de forma angustiosa. Aún así, salió a rematar al toro con una más que plausible actitud. Y luego ya tuvo que ingresar en la enfermería con una fuerte lesión costal. Pero ahí quedó su vergüenza torera y su pundonor.

 Álvaro Lorenzo se mostró como un torero, enterado y con oficio. Puesto, suelto y solvente, trasteó con limpieza, sentido de la colocación y ortodoxia, en un trabajo de notable nivel. Mató de una estocada algo trasera y desprendida.

Ante el cuarto también pisó los terrenos con firmeza y supo embarcar los viajes a su antagonista, dejando la muleta puesta en una faena limpia y bien concebida. Su toreo con la mano derecha tuvo por momentos cadencia, templanza, regusto y excelente expresión.

Y con el sexto volvíó a mostrar seguridad, colocación, sentido del temple y de las distancias en un trabajo en el que supo exprimir las condiciones de su oponente. Siempre seguro y firme y presentando los engaños por delante, brilló por su toreo al natural, cadencioso, empacado y con una gran templanza. Lució al toro con generosidad. Precioso y preciosista fue el epilogo de su faena. Tras un impasse en el que la gente pidió  el indulto de toro, acabó de matarlo de un espadazo bajo.

Samuel Navalón saludó con una larga de rodillas en el tercio a su primero. Luego, firmó una labor asentada, firme, presidida por el sentido de la colocación y  llevando muy embebido en los vuelos de la muleta a su antagonista. Mató de media desprendida y tres descabellos.

Y ante un toro parado, rajado y a la defensiva, como fue el quinto, pisó los terrenos con aplomo, seguridad y firmeza, rubricando una labor en la que estuvo muy por encima de las condiciones del astado. Quietud, valor de fondo, templanza y mucha autoridad. Faena de fondo y de forma, reveladora de un torero en franca progresión. Falló con las armas toricidas.

Foto: Litugo

Nacido en Valencia en 1959. Ha desempeñado su labor en diversos medios de comunicación como Radio Nacional de España, Hoja del Lunes, EL SOL, El Toreo, Toros 92, 6 toros 6, El Taurino Gráfico, El Ruedo, La Lidia, Tendido Alto y LEVANTE EMV, aquí desde 1989 hasta 2016. Es autor de más de veinte libros de temática taurina y es comisario de la exposición permanente del Museo Taurino de Valencia. Ha pronunciado conferencias en las sedes del Instituto Cervantes de Beirut, Amman, El Cairo, Casablanca, Almaty, Sofía y los Clubs Taurinos de Londres y Nueva York.
Desde el año 2012 dirige el Foro Taurino del Casino de Agricultura de Valencia y dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.
En la actualidad es redactor en los portales Avance Taurino y Tauroimagenplus, así como en la revista de la Unión de Federaciones Taurinas de España (UFTAE) y colabora en el programa de radio “Toros con El Soro” de Intereconomía Radio y El Remolino de Ocho TV. Desde septiembre 2019 dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.