Abrió la Puerta Grande al desorejar al toro que cerró plaza. Morante dejó su sello en el primero, al que le cortó una oreja.
Las Ventas, 12 de octubre.
Festejo de la Hispanidad. Lleno de “no hay billetes”.
Toros de Alcurrucén.
Morante de la Puebla, oreja y silencio.
López Simón, ovación y silencio.
Ginés Marín, ovación y dos orejas.
Miguel Ángel Herráiz
La última corrida de la Feria de Otoño de Madrid ha sido para Ginés Marín la culminación del sueño recurrente, hecho realidad, de salir por la Puerta Grande y lo consiguió cortando dos orejas ante un magnífico toro de Alcurrucén, Morante de la Puebla una con la pureza de su toreo y López Simón se entregó en su lote y a punto estuvo de no poder completar la lidia por una espeluznante cogida al comienzo de la faena de muleta en su primero.
Rotundo triunfo de Ginés Marín ante el sexto de la tarde que salió suelto en el capote pero que en la muleta demostró nobleza. Toreó por ambos pitones, citó con pureza, presentó la muleta sin alivio, las series por la derecha fueron a más y los cambios de mano calentaron el ambiente hasta que citó con la izquierda, ralentizó su toreo, tiró con suavidad y buen trazo del astado, remató más allá de la cadera, en la espalda con muletazo al desmayo enroscándose el toro, miró al tendido y el públicó enardeció. En la siguiente serie igual. Cuando el toro fue perdiendo fuerza los dio de frente y de uno en uno. Máxima verdad. Mató de estocada y aunque tardó en doblar el toro consiguió dos orejas. Fue aplaudido en el arrastre. En su primero instrumentó en su quite dos templadas verónicas con estético remate de una media. Morante hizo su quite por chicuelinas bajando la mano y acariciando el albero y Marín replicó también por chicuelinas de buen trazo sin dejar que el maestro despidiera el primer tercio. Con la muleta comenzó de rodillas, templó, ligó y remató en la cadera por el pitón derecho y por el otro no admitió ligazón y fueron de a uno. Mató de estocada de efecto rápido.
Morante una vez fijado su primero dio dos exquisitas verónicas y remató con una media excelente y de añejo sabor. En su primer quite volvió a la verónica y las dio acompasadas y cada vez más lentas, finalizando con una esplendorosa media y, por si fuera poco, nos obsequió con un galleo de toque preciso y arriesgado para ligar los capotazos hasta desplazar el toro al caballo. En el inicio de la faena de muleta recibió con ayudados por alto y prosiguió con naturales de buena factura y cadencia. La serie por el derecho tuvo menor calidad porque le costó pasar al toro. Los naturales finales de uno en uno tuvieron mucho sabor. Mató de estocada. Oreja y triunfal vuelta al ruedo. Su segundo resultó huidizo, no se entregó, hubo de dar los muletazos de a uno y fue imposible dar un pase en condiciones. Mató de media estocada y estocada corta. Se pitó al toro en el arrastre.
López Simón estuvo muy entregado, afortunadamente salió por su propio pie de una espeluznante cogida y sin cornada. No cuajó faena. Estuvo encimista en su segundo









