Sigue la polémica en torno al toro indultado en Valencia el pasado día 19 y uno de los miembros del equipo veterinario que estaba ese día en la plaza, Grerardo Rojo, sale al paso sobre su negativa a curar al toro.
Ante las acusaciones vertidas en un medio de comunicación contra los veterinarios de la plaza de toros de Valencia de no hacer las primeras curas al toro indultado el pasado día 19, y la declaraciones hechas a ese mismo medio por el ganadero, Justo Hernández, que asegura que los profesionales del coso de Monléon rechazaron curar a «Pasmoso» porque estaban «fuera de su horario laboral», Gerardo Rojo, uno de los veterinarios que actuaron ese día, rechaza totalmente esa versión de los hechos: “Cuando se indultó el toro le dije a uno de mis compañeros, Javier Mazón, hay que ir a curar al toro, y al finalizar la corrida así se lo trasmitimos al mayoral, que nos contestó que se lo iba a decir al ganadero. Al rato me llamaron por teléfono y me confirmaron que sí, que procediésemos a la cura, pero cuando iba hacia la clínica a por material y medicamentos, recibí otra llamada y me dijeron que no, que no hacían falta curas, que el ganadero había decidido llevárselo de vuelta a la ganadería y que ya lo curarían allí”.
Hay que dejar constancia de que los veterinarios de la plaza no tienen obligación de efectuar esas curas. Están nombrados por la Dirección General de Interior para garantizar que el toro que se lidie en Valencia sea apto, tenga el trapío necesario para una plaza de primera, no presente defectos, etcétera, pero no tienen obligación de realizar curas.
Gerardo Rojo, además y a este respecto, añade que él, por solidaridad y afición, ha curado a muchos toros y caballos en la plaza sin tener porqué hacerlo: “Aunque no tenemos obligación de hacerlo, a los otros toros que se han indultado en Valencia los curé yo en la plaza. A “Gitanito” y a Harinero” les hice las primeras curas y sólo cobré lo que costaban los medicamentos que hubo que administrarles.Yo he curado, he cosido a muchos toros de rejoneadores, y lo he hecho a coste cero, por ayudar, por solidaridad, por afición. Y lo he hecho por “la puta jeta”.
Por su parte, Santiago López, miembro de la empresa gestora de la plaza, matiza esta cuestión y da su versión de los hechos: “Cuando llegué al despacho de las autoridades les pregunté a los veterinarios si había alguno curando al toro, a lo que me contestaron que ellos no tenían obligación legal de hacerlo. Yo les dije que lo curasen y que pasasen la factura a la empresa. Cuando fueron a buscar lo necesario paar efectuar esa cura le comenté al ganadero lo que pasaba y él me dijo entonces que no hacía falta que los veterinarios de la plaza lo curasen, que entre su mayoral y el de la plaza lo hacían”.









