Dio una vuelta al ruedo en su segunda tarde en San Isidro y ratificó la buena impresión dada en la primera.
Las Ventas, 30 de mayo.
Decimooctavo festejo de la Feria de San Isidro.
Lleno.
Toros de Alcurrucén y uno, primero bis, de Criado Holgado, de poca entrega.
Daniel Luque, ovación y silencio.
David Galván, vuelta al ruedo y silencio.
Victor Hernández, que confirma su alternativa, ovación en los dos.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
David Galván entró por la vía de la sustitución, de José María Manzanares, con expectación y la esperanza de poder verlo en otra brillante actuación, y así ha sido, aunque no ha habido oreja ha dejado excelente sabor en uno, en el que el Presidente le ha denegado el trofeo fuertemente solicitado, y en el otro ha robado muletazos derrochando oficio y valor. Daniel Luque, con el peor lote, ha conseguido a base de entrega y firmeza meter en la muleta a ambos, demostrando que aún sin astados colaboradores se puede estar bien. Víctor Hernández, quien hizo su confirmación, acusó la importancia del momento en su primero, aunque conectó con los tendidos, y en el último de la tarde su quietud y valentía también contó con la aprobación del respetable. Los toros de El Cotillo (1º y 2º), Alcurrucén (3º, 4º, 5º y 6º) y Juan Manuel Criado (1º bis) fueron mansos, con poco desplazamiento, sin entrega y con buena presencia.
Víctor Hernández saludó con el capote al que iba a ser de su confirmación y fue devuelto. Salió un primero bis de Juan Manuel Criado, cinqueño y manso al que llevó hasta los medios con el capote. El toro derribó en la primera vara a Israel de Pedro y Juan Carlos Rey le hizo un arriesgado quite, a cuerpo limpio, salvándole de males mayores. Cerca de los medios inició con la muleta por estatuarios y con dudas sobre si pasárselo por detrás. Por el pitón derecho tardeó pronto, pasó sin humillar, enganchó la muleta, lo hizo con intermitencia y sin emoción. Con la izquierda, aunque de a uno, bajó la mano, templó, salieron con pulcritud y conectó con el público. Su segundo, cinqueño, fue el que cerró plaza y se mostró abanto en el capote. Citando de lejos y con un pase cambiado por la espalda inició con la muleta. Junto a la zona de toriles sufrió un desarme y cambió de terrenos. Por el derecho junto al tercio tardeó, vino recto y levantó la cara con peligro aguantado el tirón con valentía. Por el izquierdo tuvo media arrancada y llevó la cara alta en el embroque. Entre las rayas los dio de a uno sin apenas desplazamiento y robándole los muletazos, con el toro muy cerca y sin espacio para abrochar con el de pecho. La escasa entrega la suplió el torero con arrojo. La estocada fue arriba y con los cuernos tocándole el pecho.
El de El Cortijillo, primero, cinqueño, de Daniel Luque, manseó en el capote. Con la muleta le bajó el engaño por los dos pitones toreando despacio, dándole sitio, tocando con suavidad y llevándole cerca de la muleta, Entre series le dio su tiempo. El desplazamiento fue medido e irregular impidiendo la ligazón. Tardeó y con oficio, valor y mando consiguió ligar algunos. Su segundo fue también abanto, y sin fijeza alguna en el capote, yendo de un caballo a otro y picando el reserva. Con la muleta se lo pasó por el derecho a media altura para poder ligar. Con la izquierda, y el viento en contra, mandó con poderío domeñándolo hasta que se agotó.
Manso sin celo ni entrega fue el primero, cinqueño, de David Galván. Con suavidad, temple y sin obligar lo fue metiendo en la muleta. A media altura se hizo con él, ligó y lo hizo fácil. Los doblones finales tuvieron sabor y mando. Dio una vuelta al ruedo. Su segundo, cinqueño, fue manso, con genio y a la defensiva. Con la muleta inició por bajo y sometiendo. Insistió, arriesgó y por el izquierdo templó y ligó con poderío.








