Feria de Julio. Ureña, mejor faena

Ayer, en la última de esta mini feria de Julio, reapareció en el palco de prensa la doña de los buñuelos de calabaza de las últimas Fallas.

¡Qué ilusión! Pensé que esta vez, sí. Que seguro me tocaba uno de esos buñuelos que ya se han hecho famosos en la zona por donde la canallesca destripa todo lo que se menea. La doña, tapper en mano, hizo su entrada triunfal a poco de comenzar el paseíllo de las cuadrillas. Porque ella también hizo el suyo allá por las alturas del palco de la canallesca: su pavoneo, indisumulado, daba a entender que el triunfo de la tarde iba a ser suyo. Y no de los que se las deberían entender con la de Cuadri. Aquellos que, en el descanso, habían de catar su obra bunyolera, aquella que cuatro meses antes produjo tantos olés de beneplácito gastronómico, iban a declararla triunfadora de la mini Feria de Julio. ¡Seguro!

Pero no. Mi gozo en un pozo. Por mucho que erguía mi cabeza, por muchas miradas descaradas que dirigía al epicentro de la “bunyolà”, nadie reparó en mi insistencia. Ni la doña, ni los afortunados colegas que volvieron a tener la suerte de endulzar su paladar ante el manjar. Mala suerte. Solo dos cabezas antes de llegar a la mía, se paró la bandeja/tapper. Frenazo en seco. De ahí no pasó. Y os digo bajo juramento que aún quedaba intendencia en el tapper, que yo lo vi…vamos, que si lo vi. Y tanto. Pero, de nuevo, se me escapó la oportunidad. Tengo  ocho meses por delante para pensar en alguna treta que de mayor resultado. A ver si, llegadas las fallas del 18, me hago un hueco entre los privilegiados y cazó, por fin, uno de esos buñuelos de los que tanto se habla. Tanto se dice de ellos y tanta fama llevan, que antes de aparecer la doña todo el mundo hablaba de Ureña y su épica actuación del día anterior, y del desdichado presidente que le tocó en desgracia. Fue aparecer la doña en el palco, tapper en jarras y pavoneo, y nadie se acordó de Ureña ni del desdichado presidente del día anterior. Cosas de la vida. O cosas de los buñuelos de la doña. Sí, esto mismo.

Nació en Valencia en 1950.
De 1993, sigue en la actualidad en formato digital. Diario “El País”.

De 2002, sigue en la actualidad. Corresponsal taurino en la Comunitat Valenciana.

Ha escrito los libros “Memoria de Luces”, trilogía, historia de la plaza de toros de Valencia (1857 a 2000). “Antología poética de Rafael Duyos”, semblanza biográfica, (Diputación de Valencia, 2009); Colección “Mestres/Maestros” (Diputación de Valencias), seis volúmenes sobre las figuras del toreo valenciano, junto a Pepe Luis Benlloch. “El espacio y sus personajes” (Diputación de Valencia, 1997), multidisciplinar; “150 años de la plaza de toros de Valencia” (Diputación de Valencia, 2009), multidisciplinar; “Manuel Granero, una leyenda” (Diputación de Valencia, catálogo 2022, con motivo de la exposición del mismo título de la que fue comisario. “Historia de la Feria taurina de Fallas” (Diputación de Valencia / Avance Taurino, catálogo, 2014), exposición comisariada junto a Paco Delgado; “25 años de Avance Taurino” (Avance de Publicidad). “La huella escrita”, 40 años de periodismo taurino (Avance de Publicidad).

Artículos y colaboraciones en distintas publicaciones de ámbito público y privado, libros de fiestas (Libro Oficial de la Semana Santa Marinera de Valencia), etc.

Charlas, coloquios, conferencias, mesas redondas, en distintos puntos de la geografía española.

Presentador de eventos: conciertos de música y otros. Autor de diversos prólogos de libros de temática variada.

Miembro asociado de la Unió de Periodistes Valencians, con el número 123.