Tengo prisa por felicitar a mi director en Avance Taurino, Paco Delgado por la habilidad que ha tenido, desde siempre y reafirmado ahora mismo, en la captación de buenos colaboradores para este portal y la revista digital homónima que aumentan su calidad literaria de manera constante y gran brillantez.
Empezaré, y les aseguro que no existe la menor duda de mi sincero afecto, lejos de cualquier asomo de “peloterismo”. A estas alturas de mi vida profesional, los que me conocen, saben que no es mi estilo, ni lo ha sido nunca.
Ese “Hasta luego”, dedicado a Ponce, y no es el único, ni lo será, y otros muchos de sus escritos son un deleite para su lectura y análisis, como lo es igualmente “Otro julio atípico”.
Carlos Bueno se echa la muleta a la izquierda para bordar la literatura con un artículo titulado “Las intensidad de las Pipas”. Qué manera de cantar a Curro Romero con tan pocas palabras y de manera tan sincera y genial. Ya te lo dije un día… Carlos y fue en nuestro muy querido Algemesí.
No puedo, ni quiero silenciar las extraordinarias entrevistas con las que prodiga Enrique Amat, poseedor de una memoria y una cultura taurina fuera de toda duda. Lo que no entiendo y me lo tendrás que explicar algún día, es cómo con ese portento de cabeza, tuviste que repetir en “Notarias”.
Mención aparte la sección “Bona barca y Bon vent” de Vicente Sobrino. Un gran acierto el título, como corresponde a un “grauero”. Bueno, más que grauero a un hombre que hace honor a su amor por la zona marítima a la que siempre ha estado tan ligado, como a su pasión, que yo comparto, por el Cristo del Grau, al que llamamos El Negret.
Y termino con el sentido y magistral obituario que le dedica José Ramón Palomar, a esa gran persona, desaparecida ayer mismo, que fue José María Gay de Liébana. Extraordinario economista, magnífico contertulio, “perico” declarado y fiel defensor de la Fiesta de los Toros.
A todos, absolutamente a todos, repito: Felicidades.









