Manzanares y Roca Rey salen a hombros y Ruiz Muñoz pierde la puerta grande con la espada.
Requena (Valencia), 9 de octubre.
Corrida del Día de la Comunidad Valenciana.
Más de tres cuartos de entrada.
Dos toros de Jandilla, primero y tercero, uno de Vegahermosa, segundo, y tres de Núñez del Cuvillo, terciados, nobles pero de poca fuerza. Cuarto y quinto sin entrega y sexto, excelente.
Manzanares (de corinto y oro), dos orejas y oreja.
Roca Rey (de tabaco y oro), dos orejas y dos orejas.
José Ruiz Muñoz (de espuma de mar y oro),
que toma la alternativa, oreja y vuelta al ruedo.
Vicente Sobrino
Foto: Mateo
En tarde otoñal, pero agradable, la plaza de Requena fue escenario de su primera alternativa en sus más de cien años de historia. Un gaditano, de Chiclana, llamado José Ruiz Muñoz, sobrino-nieto de Curro Romero, ha sido quién ha estrenado la liturgia de una ceremonia de alternativa.
En tiempos de vendimia, con toda la comarca volcada en la recolección de la uva, el coso requenense cubrió media plaza holgada. Con las medidas sanitarias todavía vigentes, una buena entrada se cumplió.
Para abrir plaza saltó “Engorroso”, número 75. Pero la fiesta casi se derrumba por la escasa fuerza del toro de Jandilla. De salida ya mostró sus escasas condiciones físicas. Por varas pasó con un refilonazo, no daba para más. Ruiz Muñoz, el nuevo matador, tras recibir los trastos de manos de Manzanares, dio a conocer un toreo de buen corte. Por lo clásico. Mimando la escasa condición del toro que aunque muy noble, perdió el equilibrio varias veces. A media altura los muletazos, con cierto sabor pero escasa emoción. Un pinchazo hondo y trasero acabó con la vida de tan poco toro.
El primero de Manzanares tampoco estaba sobrado de fuerzas, pero fue un toro de incansable embestida. Mérito de un toro castigado con un fuerte puyazo, pero que aguantó sin rechistar una larga faena del diestro alicantino. Casi como de un juego esa faena de Manzanares. Sobrado por los dos pitones, en muletazos largos. Pero labor, en fin, carente de emoción por la poca entidad de tan buen toro. Por dos veces intento matar a la suerte de recibir y a la tercera fue la vencida con un estoconazo marca de la casa.
El cuarto tuvo poca entrega, aunque se tragó muletazos forzados de Manzanares por el lado derecho. Por el otro pitón no quiso muleta el toro. Y otra estocada de libro en la cuenta del alicantino.
De tercer turno saltó otro toro muy medido de fuerzas. Pero noble. Y rendido a la causa. Ante tal “enemigo” Roca Rey también dispuso a su capricho la buena voluntad del toro. Faena creciente. De poco calor al principio, pero con una segunda mitad de llegada a la masa, que acabó entusiasmada. Roca cargó sobre la derecha la faena, que nunca llegó a cuajar por el pitón izquierdo. Los circulares finales y una estocada caída, de efectos rápidos, fueron el colofón. El público, encantado.
De un comienzo de traca, con dos cambiados por la espalda, a una faena que acabó embarullada. Protestó el toro siempre y ya no hubo manera, aunque Roca sonsacó derechazos forzados. Una estocada desbocó el entusiasmo. Dos orejas por la gracia de quien sea.
La sorpresa, también cierta frustración, llegó en el sexto. Un buen toro que dejó expresarse a gusto a Ruiz Muñoz. Faena con muletazos exquisitos, de corte clásico. Muy a gusto por los dos pitones. Pero faena tan distinguida mereció mejor remate. Se frustró tan buena labor con la espada y el descabello. Pena grande en día tan importante.









