Exhibicionismo en el callejón

Siempre se ha dicho que el callejón de las plaza de toros es para los profesionales. Otra cosa es que eso no se produzca en muchas ocasiones. En la pasada Feria de Otoño madrileña vimos en diversas fotos invitados de postín, ubicados en los burladeros interiores de la barrera: jugadores de fútbol, personajes famosos y periodistas que, en este caso, no vienen a trabajar. Eso es un agravio comparativo con el que pasa por taquilla, o los periodistas que se acomodan con dificultades en un palco poco modernizado…

 

 


José R. Palomar

 

Hemos escrito las Ventas, como un ejemplo reciente, pero pasa en otras plazas de España. El advenedizo de callejón, suele ser una persona que difícilmente ha pasado alguna vez por taquilla (igual ni la conoce). Aparece sólo en las tardes de postín: esa denominadas “del clavel”, donde los trajeados espectadores de una corrida se saludan con aspavientos, envían mensajes a través del móvil, y si pueden tener a mano un canapé o vaso de gin tonic, mejor. Recuerdo en una ocasión, cuando el padre Apeles entró como si tal cosa en el callejón de la plaza de Valencia, y se produjo un rumor seguido de bronca, porque el público se apercibió…O sea, llegan a caer en el ridículo.

En el caso de las Ventas, esos personajes suelen llegar tarde, porque ya saben que tienen lugar de lujo en los burladero de callejón, y allí se traen un invitado: como pueda ser un futbolista o varios (ocurrió en la Feria de Otoño). Entiendo que las autoridades madrileñas, Martínez- Almeida, Isabel Díaz Ayuso y otros políticos, puedan tener un trato preferente por su cargo (sólo mientras ejerzan)…Pero más allá de eso, el asunto se desmadra: resultó penoso ver en las fotos de la reciente Feria de Otoño a esos personajes saludándose, mirando el móvil y luciendo traje, camisa y pañuelo, para salir más guapos y elegantes. El punto más álgido de esos ejemplos pudo verse el día 12 de Octubre, Día de la Hispanidad, y última de feria..Por otro lado, cuando se celebra un cartel de toreros modestos y toros de José Escolar o Samuel Flores, esos mismo desaparecen por arte de magia. Ellos buscan el cartel con figuras más o menos mediáticas, toreros (que al margen de sus notables merecimientos) sean conocidos a nivel popular. Ese fenómeno de las Ventas se acrecentó, sobre todo a partir de la década del 2.000. Antes se guardaban más las formas…En Sevilla, sin ir más lejos, son más estrictos.

Alguna vez ha despertado la sonrisa (más o menos maliciosa) al ver en las fotos un toro saltando- o haciendo un amago de salto- al callejón, y esos personajes sonrientes cambian el semblante, tapándose con los brazos, para que no les alcancen las astas del animal, o la cabeza. Y es que los que mejor conocen el lugar adecuado, por ejemplo cuando hay que estar apoyados en la barrera en un momento dado, son los profesionales: subalternos, apoderados, mozos de estoque, etc. A veces un banderillero tiene que tomar el olivo, y no resulta taro que tenga que esquivar posteriormente a gente que no pinta nada en el callejón…Y más de una vez ha ocurrido algún incidente, por no decir desgracia. El responsable de esos callejones brilla en la mayoría de ocasiones por su ausencia, o hace caso omiso de sus obligaciones: invitando a según qué personajes, porque igual recibe entradas para un partido de fútbol, u otras prebendas. Nada se hace gratis en en este mundo, y el taurino no podía ser diferente…

En definitiva, en muchos casos los callejones de las plazas de toros (igual que los palcos Vips de los estadios de fútbol) son lugares de intercambio y tráfico de influencias, donde se cierran pingües negocios…Y lo que menos les importa a esos- en algunos casos- “parásitos del toreo”, es la corrida de toros y sus protagonistas (que son los que de verdad se juegan la vida en el ruedo).