La fiesta de los toros está muy seriamente amenazada en Valencia y su continuidad corre muy grave peligro si los partidos de la izquierda radical siguen gobernando. València en Comú ya lo ha dicho pública y claramante: no quieren corridas de toros y piden el fin de las mismas.
El diputado Berto Jaramillo, miembro del gobierno provincial y portavoz de la formación en la Diputación, ha manifestado, en referencia a la prórroga concedida a la empresa de Simón Casas para gestionar la plaza de toros de Valencia, que no pueden apoyar «la prórroga de un acuerdo que es herencia del PP» y ha sostenido que «o bien se comparten sus posiciones, o bien no se ha gestionado el nuevo acuerdo de forma eficiente. Ninguno de los motivos justifican esta prórroga que no podemos más que rechazar».
Igualmente, se ha mostrado contrario al borrador propuesto por el responsable del área y presidente de la Diputación, Toni Gaspar, «en el que se pretende dejar en manos del posible concesionario si se producen o no corridas, y cuantas al año», lo que, a su juicio, «permitiría más festejos taurinos que el pliego del PP heredado y dejaría en manos de la empresa de turno qué actividades se realizan en la plaza. No apoyaremos ningún pliego que no apueste por que no se produzcan corridas de toros. El Ayuntamiento de Valencia ya se ha posicionado en este sentido bajo el criterio de maltrato cero y no se entiende que los mismos partidos que respaldan esta visión, permitan que se siga produciendo maltrato animal en el corazón de nuestra ciudad».
El también concejal en el Ayuntamiento de Valencia ha asegurado que no aprovechar esta oportunidad «sería un caso flagrante de falta de valentía para acercarse a posiciones progresistas y romper con políticas asociadas a lo peor de nuestro pasado reciente».
Esto es lo que hay y así están las cosas.









