“Los de Lagunajanda, no fueron ninguna ganga”
Sobre todo para los dos novilleros titulares, Bien presentados, con cuajo, algunos fuertes, también alguno manso y todos con mucho que torear. El triunfador en un festejo de esta guisa, fue el rejoneador Juan Manuel Munera que cortó dos orejas tras una labor muy lucida en la que hubo pasajes interesantes, Quizás se excediese en clavar madera, pero en conjunto los aplausos se iban sucediendo,
No tuvo empacho en echar pie a tierra y tras un certero descabello le fueron concedidas dos orejas, que paseó triunfante por el rectángulo casi trapeciodal.
Otra vez se volvió a guardar un minuto de silencio tras el paseillo. Esta vez la banda si se puso de pie en señal de respeto, todos a excepción del señor que tocaba el bombo, que volvió a permanecer sentado.
Como seria el acierto al poner la divisa al jabonero segundo que sangraba como si ya estuviese picado. Claro que también influia la capa del novillo, para que la sangre fuera más escandalosa.
Además del retraso en salir el de rejones, que finalmente no lo hizo porque se había muerto en los corrales, Se anunció que el festejo se reanudaría tras el descanso. En su lugar salió un astado de Los Bayones, que embestía a una mosca que pasase por allí.
Luego la merienda duró la intemerata, 25 minutos. Mientras nuestro compañero en las tareas informativas gráficas Mateo, dejaba constancia de un amante de la música queriendo tocar la trompa, después de haberlo hecho con la trompeta.
Le digo a usted guardia…
También le digo que el regreso en tren a Valencia se retrasó por haber perdido el de las 20.01. Tuvimos que hacerlo en el de las 20.31. El trayecto fue una gozada oyendo al genial Chipi contar cosas y sucedidos del mundo de los toros. Tampoco Chimo Morales, el presidente de Asabaf se quedó cortó explicando vivencias de Algemesí y de otros puntos de España,
Lo dicho, valió la pena el viaje en tren.









