“Dos orejas de ley, para Andrés Roca Rey”
Si señor, dos orejas de todo merecimiento, que además tuvieron la virtud de hacer subir el diapasón del festejó, que luego se vendría abajo por culpa del endeble conjunto que envió el señor Nuñez del Cuvillo. Esta vez, querido amigo Seles, no te voy a aceptar ninguna excusa. Salieron flojos y ya está. Y menos mal que el tercero, un auténtico inválido fue retirado y el matador ordenó que se corriese turno. Y salió “Rosito”, ojo otra vez a los premios, y se cansó de embestir y Roca Rey de hacerle hasta diabluras, poniendo los tendidos a “revientacalderas, en una labor muy de la casa, premiada con las dos orejas, tras un aviso por el excesivo metraje de la faena.
Pero en el conjunto de la feria, el toro ha vuelto a bajar de tono. Se habla de discrepàncias en corrales. Los veterinarios, los presidentes, la empresa, los representantes de los ganaderos, no se acaban de entender. Me dicen que incluso algunos toros que en principio se rechazan, luego salen a la plaza y son ovacionados por su presencia. Ni lo entiendo, ni lo voy a entender. ¿Se puede saber qué está pasando en los corrales?
Ayer me refería a mi extrañeza por no haberse guardo un minuto de silencio en memoria de Paquito Peris, fallecido el pasado día 13. Se ha rectificado tres días mas tarde, posiblemente porque nadie estaba enterado del desenlace de mi buen amigo Paco, al que yo recordaba ayer en mi columna.
También me pregunto si el presidente de la corrida de ayer, Jesús Merenciano sabe para que sirve el pañúelo azul que premia la vuelta al ruedo de un toro. Ayer el señor Merenciano tuvo el moquero en la mano, pero no se atrevíó a sacarlo. En ocasiones señor presidente hay que mojarse. Si usted por la mañana tiene autoridad para decidir que toros son aptos y cuales no, luego en el palco también está obligado a ejercer su autoridad, aunque la petición no sea mayoritaria, como ayer no lo fue, pero no lo fue, porque se arrastró el toro con mucha rapidez, y el público no reaccionó con dilgencia. Y ya era tarde. Pero para eso está usted, señor presidente.
La feria llega a su esplendor con las corridas finales del ciclo, Que no se repita que cuando llegan las figuras de alto nivel, baja el nivel toro. Que no se repita, digo y deseo.
No quiero terminar esta columna sin agradecer las muchísimas llamadas que he tenido, deseándome que acabe con media en todo lo alto, con el inoportuno gripazo, que me ha tenido en el lecho del dolor en plenas fallas. Gracias a todos de corazón. Que Dios os bendiga,
Laus Deo.








