“Siete avisos y una oreja, a un conjunto con nobleza”. Si, ya se, que nada tiene que ver una cosa con la otra. Pero permitánme que matice lo de los avisos.
Otra vez casi tres horas en el tendido, en una tarde en la que de nuevo, no se corresponden los casi 30 grados a la hora de las “mascletá” con los diez o doce, “degrées”, cuando sale el quinto astado de toriles. Si a eso unimos el vientecillo, que como dicen los castizos, del Guadarrama, no apaga un candil, pero mata a un hombre, se explica que la gente esté hasta el gorro de faenas interminables.
Ayer dos avisos en el primero y dos avisos en el cuarto. Un aviso en el segundo y un aviso en el quinto. Y para terminar otro aviso en el sexto.
Prometido queda, que cuando acabe la feria contabilizaré el número de avisos, que va ser de los de no te menees, pulguita.
Otra cosa es cuando hablo de nobleza en el pareado. En primer lugar porque rima con oreja y luego, porque si que la tuvo el conjunto de Guadajira. Les faltó casta, eso es verdad, pero en general, fueron nobles, y merecieron más de lo que se hizo. También debo reconocer que si los aceros hubieran funcionado correctamente, el resultado de trofeos, hubiera sido otro.
Como otro debe ser el resultado, cuando tras un buena actuación de un banderillero, al clavar uno o dos pares y se le ovaciona para que se desmontere, llega otro y se apunta a la ovación y a desmonterarse también.
Le digo a usted guardia…
También les digo que ayer no fue el día del Niño Santa Rita. Sin embargo, si fue el día de la presidencia a cargo de Pedro Valero, con autoridad y seriedad en el palco.
Que cunda el ejemplo.









