El gozo en un pozo. Apenas tres cuartos de plaza en una corrida en la que se esperaba el cartel de “No hay billetes”.
Los buenos propósitos de Nautalia, empresa que dirige el coso valenciano se vinieron abajo por la baja de dos de las figuras que componían el cartel inicial. Toros de Juan Pedro Domecq, para El Juli, Morante, José María Manzanares. La anunciada baja de Manzanares, que no acaba de reponerse de su última operación y la inesperada de Morante, motivó que le empresa los sustituyera por Roman y Tomás Rufo.
Lo que no sustituyó fue la ganadería, que parece que en Valencia, la juanpedrada esta gafada y no levanta cabeza. Toros faltos de fuerza, algunos con el trapío justo, carentes de casta y con muchas más cosas para que no haya lucimiento.
Solamente Román se alzó con un trofeo, tras una labor, entusiasta como siempre, pero carente de más méritos. Sobraron paseos, desplantes, y más decisióm para matar, sobre todo en su primero. Pero para eso, ahí tienen ustedes la crónica del director de Avance Taurino.
Saludo en el descanso a mi buen amigo Vicente Garrido Mayol, que va acompañado del que fuera Presidente de la Comunidad, Fracisco Camps, a quien, no lo puedo evitar, pero sigo llamándole Presidente