Cortó tres orejas y una cada uno Román y Ruiz Muñoz, que perdieron la puerta grande por sus fallos a espadas.
Bocairente (Valencia), 2 de abril.
Media entrada.
Toros de Julio de la Puerta, bien presentados y de gran juego.
El Fandi (de púrpura y oro), oreja tras aviso y dos orejas con aviso.
Román (de purísima y oro), ovación tras aviso y oreja.
Ruiz Muñoz (de azul noche y oro), oreja y ovación tras aviso.
Paco Delgado
Fotos: José Antonio Gómez Adrián
Tras las ferias de Fallas y la Magdalena la ciudad valenciana de Bocairent recogió el testigo y su histórica y peculiar plaza, excavada en roca viva, acogió la primera corrida de toros que se da en la Comunidad Valenciana tras las ferias de marzo.
Con alrededor de media entrada se lidió un encierro de Julio de la Puerta, cinqueño, muy bien presentado para una plaza de tercera como esta y de gran juego en conjunto.
El Fandi fue el gran triunfador de la función. Dio fiesta desde que se abrió de capa, tirando de repertorio al torear con el capote, entusiasmando con su facilidad rehiletera Y sus extraordinarias facultades físicas, disfrutando con la muleta, muy por encima de la nobleza pastueña de un lote tan incansable como el propio torero.
Ruiz Muñoz también pudo salir a hombros de no fallar con la espada, pero dejó los mejores muletazos de la tarde aunque su labor de conjunto fue intermitente. Con todo queda el poso de diestro artista y con gusto y, por momentos, en detalles, en gestos, recordó a su tío abuelo, el gran Curro Romero.
Roman se lució al torear en redondo a su cambiante primero, que al natural saco complicaciones y cierto peligro. El quinto tuvo poca fuerza pero permitió que el torero valenciano sacara varias tandas de naturales de muy buen sol y excelente trazo, pero sin verlo claro a la hora de matar.











