El destino en un instante

Cristian Pérez se llevó la única oreja de una corrida concurso que fue todo un espectáculo y en la que resultó herido Damián Castaño.

Albacete, 17 de septiembre

Décima y última de feria.
Tres cuartos de entrada.
Toros, por este orden, de Miura, Samuel Flores, Cuadri, Baltasar Ibán, Fuente Ymbro y Pedraza de Yeltes, serios y de muy interesante comportamiento en conjunto, destacando cuarto y quinto, premiado con la vuelta al ruedo.
Rubén Pinar (de grana y oro), ovación y ovación tras aviso. En el que mató por Castaño, silencio.
Damián Castaño (de rosa y oro), silencio y herido.
Cristian Pérez (de blanco y plata), ovación tras aviso y oreja.
Se destocaron Raúl Ruiz e Ignacio Martín tras parear al cuarto, Rubén Sánchez y Toñete al hacerlo al quinto e Iván García en el sexto. También fue ovacionado Cristian Romero al picar a ese quinto.

Paco Delgado

Fotos: Alberto Núñez Aroca
Como si no quisiese acabar, la feria de Albacete cumplió su último capítulo con cierto retraso, resistiéndose a decir adiós, al tener que recomponerse el ruedo tras la  lluvia caída durante la noche anterior y las horas previas al festejo. Una función esta que abrochaba el abono que tenía, a priori, un aliciente especial al anunciarse en la misma la lidia de toros de seis ganaderías distintas y de no poco lustre, historia y leyenda. Una corrida concurso, otro atractivo más, que, cómo no -esto es Albacete-, llevó a mucha gente a la plaza, pese a que en el cartel no aparecían figuras ni asimilados, sino tres toreros que demostraron serlo y que dieron espectáculo y emoción.
Rubén Pinar se enfrentó a un miura largo, serio y que quiso comerse el capote. Se arrancó al caballo desde media distancia y peleó con ganas, recibiendo lo suyo. Se lo pensó siempre antes de tomar la muleta y lo hizo sin gran recorrido pero también sin mal estilo, dejando ver Pinar sitio, oficio y agallas.
Aparatoso y bien armado el de Ibán, fue al picador desde la segunda raya y estuvo lugo mucho rato forcejeando. Al segundo envite fue desde más lejos y romaneó, luciéndose Pinar al quitar por chicuelinas y sus banderilleros al parear. Tomó el cornúpeta el engaño codicioso y el de Tobarra condujo con temple y largura sus acometidas, corrigiendo el cabeceo inicial del toro en un quehacer de dominio y control absoluto que estropeó con el verduguillo.
Feo el de Samuel Flores, se fue suelto tras un primer puyazo en el que no hubo gran entrega y le costó acudir a una segunda cita en la que tampoco se empleó. Damián Castaño le macheteó por bajo antes de encelarle y arrancarle varias tandas con la derecha largas y con empaque. Al natural l toro protestó más. Volvió a lucir por el pitón derecho hasta que su oponente se fue poniendo más violento y a la defensiva. Una lástima que el estoque cayese tan abajo.
Astifino y muy en el tipo el de Fuente Ymbro que atacó de muy lejos al peto en la primera vara y entusiasmó al hacerlo desde los medios en la segunda, apretando hasta las tablas. Y lo repitió una tercera vez y puede que desde más lejos, poniendo al público en pie. Gran tercio de Cristian Romero.
Tuvo fuelle y motor el de Fuente Ymbro para seguir la muleta de Castaño en un primera serie rodilla en tierra, cogiendo a su matador cuando este se puso en pie, haciéndose cargo de la lidia Pinar, que se limitó a matarlo. Y lo que apuntaba para algo grande, ya se barruntaba indulto, quedó truncado en un instante.
Hondo y cuajado el de Cuadri, con el que se lució al torear de capa Cristian Pérez. Empujó en la primera vara pero como al desgaire, costando mucho que acudiese a la segunda. Esperó en banderillas y revolcó a Iván García antes de que su matador se hiciese cargo de él. Toro con peligro y a la caza. Cruzándose mucho y derrochando valor, el de Hellín le fue sometiendo y sacó todo lo que el de Cuadri tuvo en una faena por la que nadie hubiese apostado.
Grande y hermoso el de Pedraza, entró al paso al primer puyazo, largo y fuerte, saliendo suelto y huido y hubo qu meterle casi a empujones para recibir el segundo. Puso en apuros al peonaje en el segundo tercio y llegó al de muerte rebrincado y con genio. Porfió, valiente, Cristian buscándole la vueltas a un toro que fue siempre con la cara por las nubes y se revolvía como una lagartija. Derrochó pundonor y gónadas el de luces en una labor de mucho mérito dado el peligro cierto e irresoluble de su oponente, llevándose una de las orejas más justas y merecidas de la feria.
Al finalizar la corrida, una de las más interesantes y emocionantes de este ciclo, por no decir la que más, se anunció que el premio al mejor toro era para “Organillero”, de Fuente Ymbro, y el premio al mejor picador para Cristian Romero, que picó a ese animal.

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Bajo el título «La Integridad de los Espectáculos" la cita reunirá a representantes de las administraciones públicas, presidentes de plazas de toros, especialistas, profesionales, entidades taurinas y aficionados.

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