PALMAS
Para la doble jornada taurina que se pudo vivir ayer en Algemesí. Fue todo un lujo y un privilegio poder disfrutar por la mañana de una novillada de promoción con alumnos de las escuelas de tauromaquia y por la tarde de la novillada picada.
PALMAS
Para la excelente novillada que lidió Nazario Ibáñez en el festejo de la mañana. Un lote de astados bien presentados y de variados pelajes, que, salvo uno de los ejemplares, dió un excelente juego y propició que los jóvenes toreros pudiese demostrar sus habilidades.
PALMAS
A la presentación de la novillada de Fernando Peña por la tarde. Un lote de astados lustrosos, musculados, y con cuajo casi de toros, con muchísima plaza.
PALMAS
Porque tras las tormentas de martes y miércoles, el otoño ha vuelto aparecer su mejor cara. Y para no perder la tradición, el veranillo de San Miguel ha traído unos días luminosos y soleados.
PITOS
Porque por primera vez en la plaza el equipo médico tuvo que atender una cornada. Por fortuna, de poca gravedad. Fue una cornada en el gemelo sufrida por el novillero madrileño Rafael González. Con todo, fue el pronóstico leve y el torero pudo viajar esa misma tarde a su domicilio.
PITOS
Aunque plenos de un entrañable sentimiento, por la pena que supone el recordar a todas las personas a las que se echa a faltar año tras año en esta feria taurina. Cuando uno lleva ya 40 años acudiendo a Algemesí, en el baúl de los recuerdos y en el corazón queda muchísima gente con las que compartió excelentes momentos Y que ya están en su delantera de grada del cielo. Y que merecen una gran ovación y vuelta al ruedo. A título de ejemplo, ya que citar a todos sería interminable, al autor de la imagen que ilustra hasta las líneas: el pintor Álvarez Carmena, quien tanto quería a Algemesí.









