Los descastados toros de Juan pedro Domecq se cargaron el festejo.
Sevilla, 11 de abril.
Quinto festejo de abono.
Lleno de “No hay billetes”.
Toros de Juan Pedro Domecq, de muy poco juego.
Morante de la Puebla, ovación y silencio
Manzanares, silencio y silencio.
Pablo Aguado, silencio y silencio.
Pepe Ruciero
Foto: Toromedia
Tarde de mucha expectación, lleno absoluto en los tendidos después de dos jornadas de entrada paupérrima. Ya huele a feria y el ambiente así lo demuestra al reclamo de las figuras con la puesta del cartel de “no hay billetes”. Pero la expectación se convirtió en decepción ante los descastados toros de Juan Pedro Domecq, que dieron al traste con las expectativas que ofrecía la tarde. Ya el orden de lidia nos adelantaba baile en los corrales, con cinco toros rechazados en los reconocimientos previos.
Morante de la Puebla con su primero anduvo fácil con el capote, con dos verónicas y media. No se empleó en el caballo saliendo suelto. Tras unos buenos pares, se desmonteraron Curro Javier y Alberto Zayas. Tras dos trincherazos y a media altura, cuidó su embestida con una serie sobre la derecha; prosiguió sobre la misma mano, con más firmeza y temple. Completó su actuación con dos tandas sobre la zurda con la personalidad que atesora, aunque al noble toro, le faltaba chispa. Mató de una estocada que cayó baja. Manseó de salida su segundo tras recogerle con el capote, buscaba la salida, no quería pelea. Llegó a la muleta vacía de casta y recorrido. Morante abrevió.
José Mari Manzanares recogió a un colorao de bonitas hechuras pero escaso de trapío para esta plaza… Meció el capote con un ramillete de verónicas muy aplaudidas. Dejó un quite por chicuelinas con mucho empaque. Replicó Aguado también por chicuelinas, destacado el final con una larga.Se estiró sobre la diestra aunque el toro se empleaba sin ningún celo. Lo intentó también sobre la zurda, sin mostrar el de Juan Pedro interés firme de acometida. Mató de estocada trasera. Su segundo no ofreció oportunidades de lucimiento, otro desrazado animal para esta tarde anodina. Mató de pinchazo y estocada.
Pablo Aguado recibió a su primero con unas bellas y suaves verónicas que encendieron al respetable. Con unas sentidas chicuelinas le llevo al caballo. De inicio con rodilla en tierra basó Pablo Aguado su faena de muleta, prosiguió sobre la diestra intentando poner orden en su lidia, pero había poco material que mostrar .El noble toro iba y venía sin ánimos de transmisión. Mató mal al tercer intento. Con el que cerraba la soporífera tarde, de mayor tamaño que sus hermanos, de nuevo dejó buenos pasajes con el capote, incluyendo un quite y una media. Ya en banderillas ya anunciaba retirada y se refugió en los terrenos de chiqueros y allí Aguado le plantó cara, con unos muletazos de bella factura, prosiguió apurando las dosis mínimas de casta, hasta que se rajo definitivamente tarde para olvidar y el año que viene, más juanpedros que piden las figuras.









