Sábado, 5 de septiembre de 2026. Plaza de toros de Utiel. Más de media entrada en tarde soleada. Toros de Arauz de Robles con cuajo suficiente y colaboradores, aunque escasos de fondo. Daniel Luque (blanco y plata con cabos negros ) oreja y oreja. Emilio de Justo (grosella y azabache), oreja y oreja. Samuel Navalón (malva y oro), saludos y oreja tras aviso. Presidió Álvaro Toribio. Entre las cuadrillas estuvo muy oportuno en quites Jesus Arruga.
Enrique Amat, Utiel
Daniel Luque, Emilio de Justo y Samuel Navalón componían el cartel de la corrida de toros que la empresa Tauroemoción había organizado con motivo de las fiestas de la Virgen del Remedio.
Para no romper la tradición, de nuevo volvió a ser un placer y un privilegio ir a los toros a esta localidad valenciana. Por la mañana, el apartado y el enchiqueramiento, el aperitivo y la tertulia amparados por el olmo que existe en la plaza y la visita al Museo Taurino Utielano y la peña taurina que dirige el incombustible Paco Barberá.
Posteriormente, la comida de hermandad con los amigos en el Vegano, donde para variar Javi echö un encierro propio de Bilbao, que tuvo tanta presentación como buen juego. Tertulia con los amigos, con los que están y recuerdo de los que ya nos dejaron, pero que nos siguen desde su delantera de grada del cielo. Entre otros, Oscar García, Gavira, Carlos Alarcón, Isidro, Paco Gapoma o Rafael Duyos.
Los astados lucieron el hierro de Arauz de Robles. Un lote con cuajo suficiente, simpático por delante, manejable aunque escaso de fondo.
Largo, silleto, enmorriillado y muy montado el primero. Un toro con presencia que fue y vino, aunque le faltó entrega. Noblón y manejable, aunque escaso de fondo el segundo. El tercero apuntó maneras, pero se rompió una mano al inicio de la faena de muleta y no se le vio más. Noble y manejable, aunque algo apagado el cuarto. Pastueño aunque apagado y con tendencia a meterse hacia los adentro el quinto. Y con suficiente volumen y plaza el sexto, que se movió, pero escaso de fondo.
Daniel Luque toreó con autoridad y suficiencia al que abrió plaza, en un trabajo de buen relieve. Un a labor bien concebida y suficiente que remató de una buena estocada. Y también anduvo sobrado y suficiente ante el cuarto, en una labor de torero hecho y muy puesto.
Emilio de Justo toreó con presestancia y solvencia al segundo, con una labor compuesta, pinturera y profesional. Y lo intentó, siempre por la línea del gusto, el empaque y os ortodoxia ante el quinto, en un trasteo de excelente concepto. Mató de un pinchazo y de una estocada muy trasera y tendida.
Samuel Navalón apenas tuvo opciones ante el lesionado tercero, al que tuvo que lidiar con aseo y matar con prontitud.
Y plantó cara con actitud, disposición y torería al sexto. un ejemplar apagado y noble, pero escaso de fondo .Le supo buscar las vueltas con una extraordinaria actitud, y acabó cortándole una oreja de ley.
Fotos: Jose Enrique Martinez y Nacho Latorre