Este 11 de agosto se cumple el 92 aniversario de la cogida mortal de Ignacio Sánchez Mejías en la plaza de Manzanares, de la que falleció dos días más tarde en Madrid.
Por ello valga traer al recuerdo en esta sección de cultura taurina la presencia de Ignacio en este ámbito. Para que el ministro de cultura se dé por enterado. Una vez ha dado el visto bueno para que la figura de Ignacio sea incluida en el centenario de la Generación del 27 que se celebra el año que viene.
Y es que Ignacio cultivó una gran cantidad de facetas al margen de su condición de matador de toros.
Una de ellas, la de cronista taurino, ya que en el año 1927 se convirtió en crítico de sus propias faenas en el periódico “La Unión”.
Ese mismo año, por si todavía no lo sabe el ministro Urtasun, por medio de su amistad con Federico García Lorca, auspició la estancia en Sevilla de un grupo de jóvenes poetas que querían rendir homenaje al poeta cordobés Luis de Góngora en su tercer centenario. De aquella iniciativa nació la famosa Generación del 27, de la que formaron parte, entre otros, el citado García Lorca, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Miguel Hernández, Pedro Salinas y Jorge Guillén.
De otro lado, Ignacio escribió varias obras de teatro. Una de ellas, ” Sinrarzón“, era un drama de corte psicoanalítico, basado en las teorías de Sigmund Freud, que estrenó la actriz María Guerrero con gran éxito de crítica y que se tradujo a varios idiomas.
Por otro lado, “Zaya” era una comedia de temática taurina y, en muchas de sus escenas, autobiográfica. El protagonista es un torero retirado, quien vive en el campo y cuya esposa se resiste que alguno de sus hijos pueda acabar siguiendo su carrera en los ruedos. Algo que en la vida real no sucedió, porque Ignacio tuvo en su hijo José Ignacio un continuador de la dinastía. Está obra fue estrenada en el teatro Pereda de Santander en 1928 por la compañía de Fernando Díaz de Mendoza.
Y hace unos años se publicó, en una edición preparada por Andres Amoros, su novela “La amargura del triunfo”.
Asimismo cabe reseñar otros títulos en su currículum literario, como “Ni más ni menos”, que era una farsa poética, sin olvidar “Soledad ” y el libreto titulado “Las calles de Cádiz“, es rito para un musical interpretado por la bailarina Encarnación López La Argentinita, con la que mantuvo una intensa relación tanto personal como profesional.
Ignacio, además de todo lo anteriormente señalado, fue también presidente del Real Betis Balompié en 1931 e incluso fue capaz de dar una conferencia sobre tauromaquia en la Universidad de Columbia en Nueva York. Y fue hermano y llegó a portar la Cruz de Guía de la Esperanza Macarena de Sevilla. Jugador de polo, promotor fallido de un aeropuerto en Sevilla y presidente de la Cruz Roja, fueron estas otras de sus múltiples actividades y mecenazgos.
Su muerte dió lugar a que sobre su figura escribiesen magníficos versos muchos de los componentes de aquella generación de poetas que él mismo contribuyó a crear. El “Llanto por Ignacio Sanchez Mejias” de Lorca, escrito a raíz de la cornada mortal sufrida por Ignacio en Manzanares, se convirtió con el tiempo en toda una obra de referencia.












