Cultura taurina. Conferencia de Carlos Abella en la Casa de Madrid en Barcelona

En la cuarta entrega del ciclo de charlas, el ponente ilustró con fotos sus vivencias plasmadas en el libro: “ De Las Ventas de Madrid… a la Monumental de Barcelona”.

Barcelona.- José R. Palomar.
Fotos: Elena B.

En tarde fría Carlos Abella consiguió llenar el salón de actos de la Casa de Madrid en Barcelona para presentar su libro “De las Ventas de Madrid…a la Monumental de Barcelona”. Y lo hizo de una manera didáctica e ilustrativa, porque con el estrado a un lado del escenario, fue pasando fotos a través de una gran pantalla de un gran valor testimonial, y que resumen su paso toda una vida disfrutando intensamente la Fiesta, con incursiones en otros otras esferas cono la política o la economía. ¡Nada menos que 87 fotografías!…
Recordemos que Carlos Abella nació y creció en Barcelona, hasta que decidió establecerse en Madrid en el año 1.962. En la primera ciudad entabló amistad con un valioso círculo de escritores, periodistas e intelectuales, entre los que destaca Néstor Luján, que dirigió la revista Destino, y el critico taurino ya fallecido Mariano de la Cruz, entre otros…En Barcelona – concretamente en Valldoreix- sigue residiendo el grueso de su familia. Su madre, que cumplía años ese día estaba presente, y otros miembros de la familia…
De una forma no cronológica podemos destacar, entre las fotos de su archivo personal que mostró el aficionado y escritor, la presentación de Marcial Lalanda en Barcelona. Una en la que aparece con Luján y De La Cruz, cuando viajaron a Valencia en 1.958 para presenciar la actuación del maestro Antonio Ordóñez. Una doble foto de Chamaco toreando, y a la derecha una instantánea bailando flamenco junto a Ava Gardner.

Biografías
Abella mencionó otros de sus libros, como una biografía de Paco Camino a quien en la portada denominaba como “El Mozart del toreo”, y otra de un personaje que calificó de “ingenioso, polémico y brillante”: la dedicada a Luis Miguel Dominguín, con el que granjeó una buena amistad fruto de sus conversaciones con el maestro madrileño en su finca, pocos años antes de morir. Por cierto, dijo que la verdadera rivalidad, aunque en el campo de la capacidad seductora con las mujeres, de Luis Miguel fue con Carlos Arruza…
Otros de los libros que recordó fue “De Manolete a José Tomás”, así como una biografía sobre José Tomás aunque matizó: “sin haber hablado con él, gran torero, pero al mismo tiempo hermético…”. Y no olvidemos “El lenguaje taurino” (1.992). En el capítulo relacionado con los toros de Carlos Abella hay que destacar su etapa al frente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, del 2.004 al 2.010, hasta que le destituyó Esperanza Aguirre. Durante su mandato le cupo, explicó emocionado, la ingrata tarea de organizar el velatorio de Antoñete, cuando murió en Noviembre del 2.011…

Polifacético
Libros al margen de lo taurino, cabe destacar la biografía de Adolfo Suárez, con el que trabajó codo con codo en la difícil etapa de la Transición; también colaboró con Mariano Aguirre”. Escribió asimismo “Cómo murieron tan jóvenes” ( aludiendo a Marilyn Monroe o John Lennon). Su carrera tuvo incursiones en la economía (trabajó en el Banco de España), y en la política. Una de las fotos que expuso fue la de un personaje al que admiró, su paisano Josep Tarradellas (que aparece saludando desde el balcón de la Generalitat con su “célebre”: “Ja soc aquí”)…Vivió una temporada en Francia y más tarde en Alemania. También viajo a Polonia, donde tuvo la oportunidad de entrevistar a Lech Walesa. En Finlandia coincidió con Camilo José Cela.
Además de su tarea como escritor desarrolló la periodística, escribiendo en muchos medios como el Diario 16 en sus inicios, cuando lo editó Juan Tomás de Salas. En definitiva fue una charla amena y enriquecedora por los documentos gráficos, la explicaciones de Carlos Abella. Y como prólogo tomaron la palabra los artífices de este ciclo de conferencias que todos los viernes tiene como escenario la Casa de Madrid: el presidente de dicha entidad Florencio García Cuenca y el gran aficionado Fernando del Arco.