Cuando no fallan los refranes

Albacete, 15 de septiembre. Octava de feria. Lleno.

Dos toros de Guiomar de Moura para rejones, de buen juego, y cuatro de El Vellosino para lidia a pie, serios y deslucidos.

Diego Ventura, ovación y oreja.
El Juli (de sangre de toro y oro), silencio y oreja tras aviso.
Roca Rey (de marengo y oro), silencio con aviso y silencio tras otro aviso.

De las cuadrillas destacaron Antonio Chacón y Álvaro Montes.

Desgraciadamente se cumplió el refrán y la corrida de más expectación de la feria -en la que ha habido varias de mucho interés y atractivos- acabó si no siendo una decepción, sí que con menos contenido del esperado y deseado. Como decían antes los robagallinas, no todos los días hay gallinas en el gallinero.

El ganado, especialmente el destinado a la lidia a pie, no dio el juego esperado. Se corrió un encierro de El Vellosino, grande, con kilos y alzada, pero muy apagado y sin gracia que dio al traste con las ilusiones de todos.

Hubo que esperar a la segunda parte de la función para que la cosa medio se arreglase. Fue Diego Ventura quien levantó al público de sus asientos con una actuación impecable que alcanzó su cénit con las banderillas a dos manos y su caballo “Dólar” sin cabezada.

Y otra oreja arrancó El Juli del quinto, un toro justo de fuerza y raza al que con toda la paciencia del mundo, llevándole con mimo y suavidad, cuidándole a mas no poder, le fue convenciendo para afianzarle y alargar su recorrido a fin de exprimirle totalmente en una faena científica y con sentido.

Antes sólo Diego Ventura tuvo oportunidad de tocar pelo, lo que le hubiese permitido volver  a salir a hombros de esta plaza en esta feria. Pero tardó en matar y estropeó una labor en la que exhibió una monta extraordinaria y un temple inaudito, dando el pecho de sus cabalgaduras para citar y clavando siempre arriba. Y sin renunciar a su estilo y dando mucha fiesta a la gente.

El Juli no tuvo opción alguna con la mole de casi 700 kilos que le correspondió en primer lugar, manso en varas, esperando en banderillas y a la defensiva en el último tercio, y Roca Rey poco o nada pudo hacer con su soso y deslucido, primero y pese a que lo intentó todo y más con el feo y desgarbado sexto, parado y distraidó, no consiguió nada, costándole mucho, además, acabar con él y dando un sainete con la espada.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.