El novillero valenciano resultó herido al entrar a matar a su segundo oponente.
Citó a recibir y aguantó firme la incierta acometida del quinto novillo, llevándose una voltereta que, en principio, pareció no tener más consecuencias que el palizón recibido. Dio la vuelta al ruedo exhibiendo la oreja conseguida y se encaminó luego a la enfermería por su propio pie. Al ser examinado por el doctor Zaragoza se le descubrió una cornada en la zona inguinal de 10 cms. de profundidad y 6 cms. de trayectoria ascendente así como que tenía afectada la safena anterior y sección completa del aductor mayor izquierdo, siendo intervenido alí mismo y trasladado posteriormente a la Casa de la Salud con una herida de pronóstico reservado y teniendo que estar un mes de reposo para que su recuperación sea total.
Por su parte, el mejicano Diego San Román fue cogido por su primero, sufriendo una cornada en el borde del tercio medio proximal en pierna derecha y que atraviesa piel, tejido celular subcutáneo y fascia gemelar superficial con una trayectoria descendente de 9 cms. y otra ascendente de 7 cms. sin afectatación vascular ni nerviosa, también de pronosotico reservado pero que le impidió continuar la lidia.









