Viernes. 24 de agosto de 2018. Plaza de toros de Casasimarro. Tres cuartos de entrada en tarde agradable. Novillos de Vergara Azcárate, bien presentados y de buen juego. Borja Collado (blanco y oro), dos orejas y oreja. Aarón Infantes ( azul y plata), oreja y dos orejas. Actuó como sobresaliente Carlos Cid (verde y azabache). Presidió el alcalde de la localidad, Juan Sahuquillo. Enrique Amat En plena vorágine de la temporada, lo cierto es que no deja de resultar estimulante el peregrinar por las plazas periféricas para presenciar festejos de promoción. Bien están las grandes ferias, las corridas con espadas rutilantes y los eventos multitudinarios como el que tuvo lugar en Algeciras alrededor de la figura de José Tomás, quien después de largo tiempo volvió a asomar por una plaza vestido de luces. Un acontecimiento al que acudieron toda su pléyade de seguidores y peregrinos del efimero tomasismo y mucha gente con deseos de dejarse ver. O visitar ferias como la reciente de Bilbao, con todo su ringorrango y tal. Con todo, la asistencia a novilladas de promoción, con la presencia de toreros incipientes y en plazas de reducido tamaño, no deja de ofrecer el sabor del toreo auténtico. En esta ocasión tocaba el turno al coso conquense de Casasimarro. Un recinto de gran solera, que ya está cercano a su siglo de existencia. Y por el que, en los momentos incipientes de sus carreras, pasaron coletudos importantes, como son los casos de Alejandro Talavante o, más recientemente, Román Collado. …






