Al cumplirse mañana un nuevo aniversario de la cogida mortal que sufrió Manuel Granero en Madrid, es oportuno traer a colación los pasodobles que se compusieron sobre su figura. Enrique Amat El primero de ellos es una obra compuesta por el músico Ángel Gúemens, en honor a este matador de toros valenciano que estaba destinado a ocupar el trono que dejó vacante Joselito El Gallo tras su muerte en Talavera de la Reina. Nacido en Valencia el día 4 de abril de 1902, y espada de gran precocidad, Manolo tomó la alternativa el 28 de septiembre de 1920 en la plaza de toros de Sevilla, de manos de Rafael el Gallo con Manuel Jiménez Chicuelo de testigo. Torreo de una gran proyección, cerca del centenar de corridas toreó en 1921. Sin embargo, apenas año y medio después de su doctorado, se truncó su prometedora carrera, ya que murió en Madrid el 7 de mayo de 1922, como consecuencia de las heridas que le causó el toro Pocapena de Veragua en una de las cornadas más espeluznantes que se recuerdan en la historia del toreo. Alternó aquella tarde con Juan Luis de la Rosa y Marcial Lalanda. Se da la circunstancia que este pasodoble se compuso mucho antes de que el espada, quien además era un consumado intérprete del violín, adquiriera notoriedad en los ruedos. Y es que fue estrenado con motivo de la que fue la tercera actuación como becerrista de Granero en la plaza de Valencia. Sin …





