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El periódico La Vanguardia, se despierta taurino o antitaurino, según le dé. Pero el sábado me entretuve en un artículo de Mariángel Alcázar que no tiene desperdicio. No por su calidad -escasa- ni por su presunto tono irónico. Sino por el desprecio que muestra hacia la Fiesta y sus protagonistas.

Confieso que nunca he tenido un perro. No creo que sea nada grave...Pero sí lo han tenido gente cercana a mi, cosa que me produce un enorme respeto. Pero en este artículo me voy a detener en una “especie” que ha proliferado de forma creciente en los últimos años: el dueño de perro. Les advierto que jamás había visto- ni pensé que vería- tal número de perros en mi barrio: Sant Gervasio. Por la acera pasean más perros, incluso, que humanos.

  La cadena 13 televisión volvió ayer a esa buena iniciativa que tiene de programar películas de ambiente taurino algunos domingos. En este caso, se trató de la cinta Currito de la Cruz, en la versión que en el año 1965 dirigió Rafael Gil. Fue la cuarta película que se hizo basada en esta célebre novela de Pérez Lugín. Los intérpretes principales de la misma fueron el torero Manuel Cano el Pireo, así como los actores Francisco Rabal, Arturo Fernández y Mercedes Vecino. Enrique Amat El autor de la novela  nació en Madrid el 22 de febrero de 1870.  Desde 1886, vivió en Santiago de Compostela, en cuya universidad  se matriculó para cursar la carrera de Derecho. Durante su etapa universitaria, comenzó a colaborar en diversos diarios de la ciudad, como El Pensamiento Gallego. En 1893 regresó a Madrid, donde trabajó en la Dirección General de los Registros y el Notariado. Posteriormente lo hizo en varios ministerios y, más adelante, en empresas. Fue enviado especial a la guerra de Marruecos por el periódico El Debate. Una de sus novelas más conocidas es La casa de la Troya, en la que recrea la vida universitaria en la Universidad de Santiago de Compostela, que fue llevada al cine en tres ocasiones. Pérez Lugín alcanzó notoriedad por los artículos periodísticos sobre el mundo taurino que publicaba en La Tribuna. Partidario acérrimo de Rafael el Gallo y de su hermano Joselito, se cuenta que incluso cuando estos toreros pasaban debajo de su localidad al dar la vuelta al ruedo, el autor se ponía a gritar ostentosamente: “¡Kikirikí!”. Su novela Currito de …

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